“En estos momentos los productores que tienen compromisos de entrega, están cobrando G. 600 el kilo en finca, que es lo que pagan los intermediarios; el año pasado llegaron a pagar G. 1.200 en finca. El precio bajó mucho y eso perjudica, ya que el cultivo de yerba necesita de cuidados, fertilización, control de malezas y plagas, y todo cuesta”, explicó el productor.

Nosotros no tenemos las condiciones para cortar, secar y guardar el producto, y ya estamos llegando a la última parte de la cosecha; además, la mayoría de los secaderos ya no están trabajando y eso complica aun más la situación, denunció Benítez.

Eduardo Solís, presidente de los productores yerbateros del distrito de Carlos Antonio López, explicó que la situación es complicada y que ellos están apuntando a construir su propio secadero para el próximo año, para poder secar y guardar el producto.

“En mayo de este año llegamos a un acuerdo con empresarios yerbateros: G. 1.800 el kilo de la hoja verde y G. 6.000 por la hoja canchada, sin embargo esto no se cumplió”, explicó.

En nuestro país se cultivan unas 20.000 hectáreas de yerba mate y se elaboran 40 millones de kilos de yerba canchada, que es la primera fase en el procesamiento de la hoja verde.