Hasta hace aproximadamente tan sólo un mes, las estimaciones de todos los operadores se basaban en la idea de que la próxima cosecha de maíz permitiría regularizar los niveles de stocks tan ajustados.
Ahora que apareció el informe del USDA y tomando en cuenta los calores que se vive en Norteamérica y, sobre todo, en Europa, el horizonte se presenta totalmente distinto.
El maíz estadounidense está finalizando la etapa de polinización, pero un cambio a un clima caluroso y seco ahora podría afectar la etapa de maduración y reducir los rindes. Las temperaturas elevadas y la falta de lluvias afectó la cosecha de maíz en Nebraska, Kansas, y partes de Missouri y ambas Dakotas este verano.
El mercado aguardaba una cosecha en EE.UU. del orden de los 260,87 millones de toneladas y en lugar de ello ahora se espera alcanzar tan sólo unos 255, 65 millones de toneladas. De concretarse el pronóstico quedaría atrás la marca de 256 millones de toneladas en 1994.
Señores: se está dando uno de los escenarios que planteamos desde esta columna hace poco más de un mes. Es que EE.UU. tiene el 40% de la exportación mundial y en este país se está sufriendo el tiempo seco.
La cosa está todavía más delicada en Europa. El mercado tenía calculado un volumen a levantar de más de 40 millones de toneladas y ahora espera tan sólo 34,5 millones de toneladas.
A ello hay que agregar el problema de las pasturas, que están afectadas por la falta de agua y las elevadas temperaturas. Esto exigirá una mayor utilización de suplementos basados en el maíz (y la soja), por lo que debemos esperar una mayor demanda en el mundo.
Lo curioso, por ahora, es que el precio del maíz todavía no ha recibido tan claramente el impacto. Ello se debe seguramente a la presión de los fondos, que han actuado como vendedores.
Por todo, ello no es descabellado pensar que en los próximos
meses el valor del maíz pueda alcanzar valores semejantes a los del año
pasado, cuando su nivel era sustancialmente mayor al actual.
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