Una mirada a la evolución de los precios de la soja (Futuros, mayo/2019), nos revela la pronunciada baja registrada desde mediados del año pasado.


Sin embargo, cuando dirigimos nuestra atención a los precios internacionales, como FOB Rosario, la cosa cambia radicalmente.

En junio pasado, el valor de la soja mayo/2019 (FOB, Rosario) llegaba a poco más de USD 340. Y hoy, está en un nivel muy similar.

La abrupta caída en los valores FAS se da en el momento en que el Gobierno, unilateralmente, implementa la aplicación de derechos de exportación.

Recordemos que el esquema diseñado por el Ministerio de Hacienda dispuso para el caso del maíz y del trigo una retención de cuatro pesos por cada dólar exportado (alrededor de 10%). Para el caso de la soja, lleva además una alícuota de 18%.

Más claramente: el poroto, el aceite o la harina de soja tributan el 18% más el 12% o tope de 4 pesos por dólar de valor de exportación según corresponda.

Por eso, la baja es tan clara. Ello significa que, pese a los vaivenes de los precios internacionales, lo que realmente hace variar los valores es la política económica, tan impredecible como confiscatoria. Al menos, durante el año pasado.

Cuando se implementó incrementó el nivel de tributo, el dólar había llegado a más de 40 pesos, siendo que a principios de ese año estaba en 20 pesos. Digamos que, por tal suba, el Gobierno consideró necesario aplicar estos nuevos tributos.

El problema –como siempre se ha dado a lo largo de la historia- es que el valor del dólar -desde aquel momento a la fecha- ha ido cayendo, no solamente en términos nominales, sino también en términos reales.

El gráfico que sigue lo ilustra con claridad.


¿Qué queremos remarcar?

Pues bien, en primer lugar que la política económica ha incidido más en los valores de la soja que la determinación de los precios internacionales.

Respecto a la primera, el horizonte no es positivo, pues todo indica que hasta por lo menos julio de este año –cuando nos acerquemos a las elecciones- el dólar seguirá “planchado”.

Respecto a la segunda, muy probablemente se abre una perspectiva –que en rigor ya se está viendo con más claridad- de menor cosecha en Brasil, por los fuertes problemas climáticos que debe soportar. Obviamente, ello incidirá a favor de los precios.

Siendo así la política económica del Gobierno, lo que queda es aguardar el devenir climático en Brasil y, luego, en EE.UU.

Para los próximos meses, cualquier posibilidad de mejora en los precios debería provenir de estos dos países.

En lo inmediato, debemos observar lo que sucede en Brasil, muy especialmente en el sur, que ha debido sufrir una severa falta de lluvia con altas temperaturas, justo cuando la soja de maduración temprana llenaba sus vainas.

También en el norte, el problema es grave.

En Mato Grosso do Sul –cuarto estado productor de soja – ya se calcula una baja productiva muy acentuada, por el estrés hídrico y las altas temperaturas.

Muy afectados también, han sido los estados de Mato Grosso, Goiás, Santa Catarina, Rio Grande do Sul, Paraná y Bahía.

La muestra de que las cosas no están muy bien se observa en la proporción cosechada a la fecha, muy superior a la usual. Como las plantadas han sufrido, se ha acelerado el proceso de maduración.

En suma, por el lado de la política económica, no hay indicios de alzas. Pero, por el lado de la oferta brasileña, claramente, los hay.