La soja es en la actualidad el cultivo más importante de la Argentina. Se
estimó que las pérdidas de rendimiento atribuídas a las enfermedades de soja
en el país pueden alcanzar valores cercanos al 8%. En la región del NOA la
soja también ocupa un lugar destacado en la actividad agrícola. Las
enfermedades en esta región, a partir de la década del 90, se convirtieron en
factores de alto riesgo para la producción, especialmente a partir de la
ocurrencia de severas epifitias.
La soja en el NOA ocupa generalmente áreas con características menos
favorables para los cultivos tradicionales de la zona como la caña de azúcar,
el citrus y el tabaco. El rendimiento promedio en la región es de alrededor de
2.800 kg/ha.
En las últimas campañas, favorecidas por la buena distribución de las
lluvias, algunas zonas presentaron valores notablemente superiores a la media,
registrándose lotes con más de 4.000 kg/ha. Los aumentos de productividad
también se deben atribuir a un avance notable de las prácticas de laboreo
conservacionista, fertilización, uso de fungicidas e incorporación de
variedades adaptadas a la región resistentes a glifosato, que ocupan el 95% de
la superficie sembrada.
Poca incidencia
Hasta finales de los 80, la presencia de las enfermedades tuvo escasa significación en los rendimientos. Sólo merecen mencionarse los manchones de plantas con podredumbres de raíz y tallo (Rhizoctonia solani y Fusarium spp.) y las enfermedades de semilla (Phomopsis spp., Cercospora kikuchii, Fusarium spp., Alternaria spp., Colletotrichum spp., etc.), que ocasionaron problemas en la calidad (tanto para industria como para semilla) en aquellos años con otoños húmedos. Otras enfermedades como mancha marrón (Septoria glycines), tizón bacteriano (Pseudomonas syringae pv. glycinea), mildiú (Peronospora manshurica), mosaico de la soja (Soybean mosaic virus) y mancha anillada (Corynespora cassicola), fueron apareciendo y convirtiéndose en endémicas, aunque sin causar pérdidas significativas.
Cambios profundos
El panorama sanitario de la soja en la región experimentó cambios
sustanciales a partir de la década de 1990, ya que se detectaron nuevas e
importantes enfermedades del cultivo. Paralelamente se observó un gradual
incremento de los daños provocados por las enfermedades endémicas,
posiblemente como consecuencia de prácticas agronómicas como el monocultivo de
soja y la labranza cero, sumado a condiciones ambientales favorables para esas
enfermedades.
Una de las primeras enfermedades importantes en ser detectada en la década del
90 fue el síndrome de la muerte súbita (Fusarium solani f sp. glycines) en el
ciclo 1992/93.
La podredumbre húmeda del tallo (Sclerotinia sclerotiorum) también fue
detectada en aquel ciclo, al igual que la mancha foliar zonada (Gonatophragmium
mori), primera cita en soja a escala mundial.
Presencia de virus
En la campaña 1993/94 se detectó, en Salta, la presencia del virus de la
estría del tabaco, conocido también como virus de la necrosis del brote
(Tobacco streak virus). El cancro del tallo (Diaporthe phaseolorum var.
meridionalis) se convirtió en un grave problema durante las campañas 1996/97 y
1997/98, causando pérdidas de rendimiento en cultivares susceptibles.
La enfermedad viral más importante del NOA, detectada por primera vez en Salta
en 1987, es causada por un virus (geminivirus) perteneciente al género
Begomovirus de la familia Geminiviridae, transmitido por la mosca blanca
(Bemisia tabaci).
La mancha ojo de rana (Cercospora sojina) y el oídio (Microsphaera diffusa)
fueron determinados por primera vez en la campaña 1997/98. En el ciclo
1999/2000 se registró una severa epifitia de mancha ojo de rana en Tucumán,
que llegó a causar pérdidas de rendimientos del 48%. La podredumbre de la
raíz y base del tallo (Phytophthora sojae) había sido citada por primera vez
en Tucumán en 1979. Empezó a cobrar importancia en la campaña agrícola
1998/99, cuando fue detectada en cultivos de soja del sur y noreste tucumano, y
del sur de Salta.
La presencia del nematodo del quiste de la soja (Heterodera glycines) fue
confirmada en 1998 y está restringido a localidades en la zona este y sur de
Tucumán, así como en Salta y Santiago de Estero.
Tiempo cálido y seco durante períodos prolongados en la campaña 2000/01
favorecieron la ocurrencia de la podredumbre carbonosa del tallo (Macrophomina
phaseolina) en diversas regiones productoras de soja del país, especialmente en
Catamarca, Chaco, Córdoba, Entre Ríos, Santa Fe, Salta, Santiago del Estero y
Tucumán. Otra vez fue una de las enfermedades más prevalentes en el ciclo
2002/03, aunque restringida a las zonas de Tucumán y de Santiago del Estero.
Sigue retrasada la siembra de trigo y los precios se afianzan
Continúa atrasada la siembra de trigo en Córdoba y en el sudeste de Buenos
Aires por la falta de lluvias. Según el informe semanal de la empresa de
correraje y de servicios para el campo Capdevielle Kay & Cía SA, al 19 de
julio se sembraron 4,68 millones de hectáreas de las 5,9 proyectadas.
Las estimaciones indican que el 50% de lo que resta implantarse se ubica en la
zona núcleo de Coronel Pringles, Tres Arroyos y Necochea. Esta región acumula
un severo déficit de humedad. No se pronostican precipitaciones en ésta zona
para esta semana.
Comienzan a afirmarse los precios en los puertos de Necochea y de Blanca:360
$/ton.
Soja
Los datos finales de la cosecha dan cuenta que se obtuvieron 35,27 millones
de toneladas, al tiempo que todos los reportes aseguran un incremento en la
superficie cultivada, en desmendro de la del trigo. El USDA estadounidense
sostiene que serán 37 millones las toneladas para la campaña 2003/04 en
nuestro país.
Según el informe de Capdevielle Kay & Cía, los precios internacionales han
descendido notablemente ante el buen clima en las zonas productoras de EE.UU,
aunque continúa la fuerte demanda del poroto y de sus subproductos.
Maíz
Al finalizar la recolección de 2,32 millones de hectáreas (el 99% de la
superficie apta), se registró una producción de 15,6 millones de toneladas.
Es poca la actividad exportadora al igual que la presión de vapores en los
puertos up-river.
Los precios internacionales continúan planchados ante las expectativas de
cosecha récord en EE.UU. Aunque el mercado se encuentra atento a la temperatura
del cordón maicero norteamericano y a la evolución de la polinización de los
cultivos.
En el CBOT se han registrado mínimos contractuales.