Desde la óptica de los analistas financieros, la salida de Luis Caputo del Banco Central indica que "el FMI terminó ganando la pulseada" en el manejo de la política cambiaria.

Según Federico Furiase, de Eco Go, "la relación entre Caputo y el FMI venía desgastada. El FMI terminó ganando la pulseada. Lo que se viene es el sistema de banda ancha de flotación. Salen las metas de inflación y entran agregados monetarios. Ahora la clave va a estar en las características del acuerdo con el FMI".

Para Furiase, "el acuerdo tiene que incluir por un lado adelanto de desembolsos para desterrar el fantasma del default. Y también tiene que haber una ampliación del préstamo para que el Central tenga más poder de fuego. Esta segunda condición es la más difícil. Pero las dos cosas son necesarias para que el mercado lo reciba de forma positiva. Es importante que el acuerdo cubra los dos riesgos: el riesgo de default y el riesgo cambiario".

De confirmarse la instalación de bandas de flotación marcaría un cambio respecto de lo que Caputo venía haciendo. "Caputo prefería la discrecionalidad y jugar con el efecto sorpresa al intervenir vendiendo dólares. Todo indica que con el acuerdo la banda de flotación será ancha y el Central solo intervendrá cuando el dólar se acerque al techo. Con el dólar a $40 tiene más sentido reforzar el poder de fuego del Central para sostener a la divisa en el rango superior. A favor tenés que esta vez la economía ya hizo los ajustes".

Para Furiase, "Guido Sandleris es un muy buen cuadro, viene manejando todo el equilibrio monetario y fiscal, entiende de finanzas y viene trabajando en el acuerdo con el Fondo".

El analista Gabriel Caamaño, de la consultora Ledesma, dice que con esos cambios, "estamos jugados más que nunca al acuerdo con el FMI. Le metimos otra dosis de incertidumbre y ansiedad a esa batidora en la que nos convertimos. Un acuerdo bien negociado despeja incertidumbre. Tiene que despejar el programa financiero de por lo menos los próximos dos años. No volver a requerir financiamiento voluntario hasta tener superávit primario".

Según el economista Martín Alfie, de Radar Consultores, el cambio no es positivo. "El FMI con sus condiciones ya se llevó puestos a dos presidentes del Banco Central. Es una pérdida total de soberanía del manejo de la política cambiaria. Inentendible forzar o permitir el segundo cambio de titular en el Central en tres meses, en plena crisis de balanza de pagos y a unas pocas semanas del peor momento de la corrida cambiaria. El Gobierno se pone palos en la rueda solo, ya no hay excusas".