El economista Antonio Sesin se destacó en estos días turbulentos por tratar de ver qué iba quedando detrás de las esquirlas. Sugirió entender que “el campo es el único generador de divisas genuino. Y no dudó en afirmar que “llevamos 130 días corridos de suba constante del precio del dólar por la enorme caída en la producción que dejó la sequía (10.000 millones de dólares menos). Eso demuestra, a su criterio, que “el campo es el que puede evitar una crisis terminal y una espiral inflacionaria”. Para ello, en lugar de pensar como podemos “redistribuir” su rentabilidad con tasas e impuestos nuevos u obligatoriedad a vender las divisas generadas, tendríamos que analizar cuales son las variables que van a ayudar a dinamizar el sector”.

De cara a la nueva campaña, Sesín vislumbra que “el efecto de la suba fuerte del tipo de cambio combinado con una baja inflación relativa (120% de devaluación en los últimos 12 meses frente a 35% de inflación estimada) sumado a mejores condiciones climáticas, parecen estar generando incentivos suficientes para que los dólares que se generen en esta campaña sean similares a las de 2017. Estas divisas no solo servirán para calmar la demanda, sino que ayudarán a dinamizar la economía, de la mano del campo”.

Así, pone sobre la mesa “números fríos que sientan las bases para una pronta recuperación”. Hay 6 datos clave:

1) Las provincias son superavitarias: en el primer semestre el conjunto de las 25 jurisdicciones muestra superávit tanto primario como financiero.

2) El ritmo de baja de gasto publico nacional no se detiene e incluso podemos intuir que se sobre cumplirán las metas de baja de gasto más exigentes.

3) La recaudación sube a una tasa superior a la del gasto y de la inflación, de la mano del IVA (que crece al 45% anual) ayudado por la menor evasión.

4) Las altas tasas de interés, la suba de encajes y el desarme del stock de Lebacs generan que el circulante en poder del público esté creciendo 20% menos que la inflación.

5) La caída de la demanda genera un excedente de saldo exportable de mercancía, potencialmente más dólares.

6) Por el crédito del FMI y el perfil de vencimientos de deuda, no se evidencian razones para pensar en un posible default. Entonces, las variables macroeconómicas, a excepción del tipo de cambio, la balanza de pagos y la inflación, muestran una evolución saludable, no solo para pensar en una rápida recuperación sino también en el control de las variables que hoy vemos desajustadas.