La presencia personal es nula. Ese día (lunes) solo dos perros aparecieron
como los únicos centinelas de la maquinaria e implementos agrícolas expuestos al
aire libre, sin techo ni protección, que permanecen en el predio. Las obras
civiles destinadas para el arribo y ‘hotelaje’ animal -corrales y comederos-
cubiertos con maleza y residuos de vegetación seca denotan abandono.
Esa es la imagen que refleja el centro de confinamiento de ganado bovino del
Programa de Desarrollo Sostenible de la Ganadería Bovina en Bolivia, que depende
del Viceministerio de Desarrollo Rural y Agropecuario y donde el Estado nacional
invirtió más de Bs 13,9 millones en obras civiles y desmonte. Está ubicado en la
población de El Tinto del municipio de Pailón, distante 186 km al este de Santa
Cruz de la Sierra.
La falta de mantenimiento en el recinto para engordar ganado vacuno es
notoria. El paisaje ya descrito se completa con dos sembradoras de granos marca
Tatú en desuso y con piezas deterioradas y cosechadoras de forraje (cortapica) y
mezcladores de alimento (mixer) a la intemperie.
A simple vista, lo palpable, es el montaje de estructuras metálicas (silos) para acopio de granos y la excavación de cimientos para levantar lo que se presume será un nuevo ambiente físico en el lugar.
Denuncia y sospechas
Justamente, el descuido de la infraestructura y de los equipos para el manejo
y trabajo de campo son las piezas claves que el senador suplente de Unidad
Demócrata, Carlos Pablo Klinsky, subraya en su denuncia. Cree que detrás de este
proyecto pecuario estatal asoma un nuevo escándalo, con sospechas de presunta
corrupción.
El legislador cruceño aseguró que este proyecto, cuya entrega con acta de
recepción definitiva data del 28 de abril de 2016, hasta la fecha no prestó
servicios de ‘hospedaje’ animal ni engordó un chivo. Dijo que información
remitida desde la cartera de Estado ejecutora del emprendimiento, a solicitud de
una petición de informe escrito, detalla que el centro de confinamiento cuenta
con una capacidad -en cantidad de animales- para confinar de 4.500 bovinos.
Además del periodo transcurrido de inactividad del proyecto, Klinsky pone en
entredicho la transparencia del proceso de contratación de la empresa que
construyó las obras civiles. Denunció que se hizo bajo la modalidad de
contratación directa y que por las inversiones descritas en el informe
solicitado -Bs 9.908,833 en obras civiles y Bs 3.996,299 en desmonte- hay dudas
de sobreprecio. “Oficinas administrativas, dos galpones (uno para guardar la
maquinaria y otro para acopiar granos), corrales, corralones y comederos no
pueden tener semejante inversión”, puntualizó.
En el predio se advierte dos sembradoras de granos abandonadas y deterioradas | Hernán Virgo
La espesa vegetación crecida en el punto de descargue de animales, corrales y
corralones y el área de comederos, desde la perspectiva de Klinsky, afianza su
revelación de abandono del centro de engorde bovino y que lo más grave de su
denuncia está relacionada con el uso de la maquinaria para cultivar granos que
no existen.
El senador aseguró que en su tarea de fiscalización cuatro veces se hizo
presente en el centro de confinamiento y que en una de esas visitas fue
informado de que en el área desmontada para uso agrícola se cultivó maíz, sorgo
y soya en cinco oportunidades. “Lo paradójico es que no existe un grano en el
galpón destinado al acopio de la producción. Alguien está usando maquinaria,
tierra y personal del Estado para beneficio personal”, subrayó Klinsky, al pedir
al titular del Ministerio de Desarrollo Rural y Tierras que intervenga y aclare
esta situación.
Detalló que aún se puede advertir rastros de semillas de sorgo y maíz en las sembradoras y barro en el esqueleto de los implementos y ‘gigantes’ de acero de uso agrícola. A su criterio, por los riesgos que implica el negocio de confinamiento de ganado bovino, asociado al tema precio, este proyecto estatal es inviable porque, además, según dijo, no cuenta con un presupuesto asignado y que la construcción de obras complementarias condicionan el ansiado despegue del proyecto estatal.
En la otra vereda
Sobre las denuncias del senador Klinsky, desde el Ministerio de Desarrollo
Rural y Tierras aclararon que en una primera fase, en 2016, se realizó la
construcción de obras de infraestructura en el centro de confinamiento de ganado
bovino, tales como oficinas, dormitorios, baños y ambientes de almacenamiento.
Refieren que en 2017 y 2018 se están realizando obras complementarias (silos
tipo bunker, terraplén loza para tanques cisternas, tendido eléctrico de la red
trifásica y la conclusión de planta procesadora de alimento balanceado). Afirman
que por el desarrollo de estas actividades complementarias, en ejecución,
condicionan aún el inicio de actividades de confinamiento y engorde de ganado
bovino.
En lo referente a la observación del proceso de contratación de la empresa que construyó las obras civiles, esclarecen que el Programa de Desarrollo Sostenible de la Ganadería Bovina en Bolivia, del cual depende el centro de confinamiento de ganado bovino, ha cumplido estrictamente la normativa vigente para los procesos de contratación de empresas.
Aseguran, además que la contratación directa está enmarcada en los
lineamientos de la normativa vigente para la contratación de empresas y que
todos los gastos realizados, a la conclusión del programa, serán auditados como
corresponde.
Detallan que el programa a la fecha realizó dos siembras; la primera en 2017,
de 500 hectáreas de maíz; 40 hectáreas de sorgo forrajero (para enrollado) y 120
hectáreas de pasto brisanta (para enrollado). Dan cuenta de que el grano de maíz
cosechado está almacenado en silos del Servicio de Desarrollo de las Empresas
Públicas Productivas (Sedem), empresa estratégica del Estado. En 2018, detallan
que se realizó la segunda siembra escalonada de 90 y 75 hectáreas de soya y
sorgo, respectivamente, y que actualmente está en fase de cosecha.
Bienes. Las gavetas de concreto para la nutrición animal están rodeadas de vegetación y maleza seca | Hernán Virgo
Respecto a la maquinaria agrícola del centro manifiestan que están
resguardadas bajo techo y que en la actualidad se levanta un galpón adicional
para dar mayor protección. “La maquinaria agrícola luego de realizar actividades
de siembra y de cosecha, por los desniveles y restos de raíces y tallos sufren
daños de algunas piezas, por lo que en algunos momentos se paraliza para evitar
que se quede inmovilizada por mucho tiempo. El mantenimiento de toda la
maquinara agrícola del centro es regular”, dicen desde el Ministerio.
De la maleza en los corrales del predio indican que las condiciones de
humedad y de temperatura desarrollan el crecimiento, pero que personal del
centro realiza limpieza permanentemente.
Al estar el centro en fase de ejecución, aseguran que aún no hay un
presupuesto asignado para su funcionamiento. “Cuando entre en operación será
autosostenible por la venta de ganado bovino engordado, alimento balanceado y
rollos de pasto henificado, lo que permitirá el funcionamiento del centro”,
detallaron.
El centro de confinamiento tiene una capacidad de manejo y engorde de hasta
1.600 cabezas de ganado bovino por ciclo, pudiendo engordar 4.800 cabezas por
año, en tres ciclos. Los frigoríficos serán los mercados naturales.
Finalmente, refutan la denuncia de abandono del centro y aclaran se desarrollan
actividades complementarias en infraestructura, siembra y cosecha de granos,
elaboración de rollos de forraje, manejo de suelos y aplicación de herbicidas y
control de malezas.
Pronunciamiento municipal
Desde Pailón, municipio que acoge el proyecto pecuario, el director de
Desarrollo Productivo Rolando Martínez, indicó que ignora los pormenores del
porqué todavía no despegó el proyecto ganadero. Dijo que espera que el Gobierno
lo retome porque es el centro de confinamiento más grande del país y se lo ideó
para prestar el servicio de engorde de animales a los productores que no
disponen de pastizales y corrales.
Martínez comentó que el eje transversal del programa era potenciar y multiplicar
la ganadería en las comunidades donde se entregó ganado, alambres y grapas para
corrales y semillas de pasto.
Una mirada sectorial
Desde la Federación de Ganaderos de Santa Cruz (Fegasacruz), su gerente general
Javier Landívar, indicó que este proyecto en sus inicios tenía muy buen asidero
porque el objetivo final era beneficiar al pequeño productor y comunidades
ganaderas comprándole sus animales para engordarlos y terminarlos y una vez
Bolivia incursione en la venta de carne bovina a mercados del exterior, los
proveedores de animales para confinar, participen en la exportación de su
producción animal.
Landívar dijo desconocer el estado actual de las instalaciones y que tampoco
recibieron una solicitud para cooperar, a través de una alianza estratégica
público-privada, en la transferencia de conocimientos técnicos y experiencias en
gestión y administración.
Landívar cree que el proyecto debe encaminarse a través del Know-how desarrollado por los confinadores privados. “Debe replantearse con la cooperación privada para darle viabilidad económica y buscar el retorno de semejante inversión”, puntualizó.
El confinamiento o también llamado engorde a corral o Feed Lot, es una
técnica que se utiliza para encerrar animales en una ambiente controlando el
consumo de la alimentación de los mismos, la técnica es más aplicable y
recomendada para engordar animales en el último periodo antes que sean
destinados a faena para el consumo, esto por el costo que implica mantenerlos
encerrados, ya que se elevan los costos de producción.
El principio de la técnica es darles un ambiente donde se les brinde todos
sus requerimientos nutricionales para tener una ganancia de peso óptima, y así
tener el control de los mismos insumos que se les oferta, midiendo consumos y
ganancias de peso.
La actividad se centra en cerrar un círculo de producción ya en marcha, y no
así ser una unidad de negocio aislada, ya que por la coyuntura del mercado
nacional los precios de los insumos son muy variables, es por ello que la
actividad es solo una válvula de escape al sistema productivo ganadero de recría
y terminación para alivianar la carga animal en los potreros en los sistemas a
pasto en épocas que no llueve y no hay producción en los potreros, así no se
incurre en degradación de pasturas. En la producción agrícola ayuda a
transformar en carne los granos que estén a muy bajo precio.
El confinamiento es un sistema de producción animal que requiere de
eficiencia en el manejo diario para obtener resultados positivos, además de
ello, también requiere de mucha estrategia de compra y capacidad de negociación
del productor para comprar los insumos de alimentación en su mejor momento a
buen precio y comprar y vender a buen precio los animales, ya que los márgenes
son muy cortos.
El confinamiento es una técnica complementaria a un sistema de producción que necesite del mismo, es muy difícil que sea rentable si es como una unidad de negocio independiente.