Una gran jornada, que tuvo por protagonista a la frutilla chilena de fruto blanco, se vivió en el salón patrimonial de la comuna de Purén, donde más de 150 personas entre agricultores, técnicos e investigadores de INIA, se reunieron para participar del seminario con el que se dio término a un destacado proyecto que buscó rescatar y revalorizar este fruto considerado un “tesoro” para sus productores.
Circunscrita al territorio de Nahuelbuta en las comunas de Contulmo y Purén, entre las regiones del Biobío y La Araucanía, la frutilla chilena se destaca entre sus pares por su característico color blanco rosáceo e intensos aromas y dulzor que le hacen ser muy codiciadas entre sus cultores.
Aunque su historia se remonta mucho antes de la llegada de los españoles, la Fragaria chiloensis, como es su nombre científico, alcanzó su momento de máximo esplendor entre las décadas de 1960 y 1970, cuando una elevada productividad y un pujante comercio con Concepción gracias a la presencia del tren, revolucionó la vida de los pequeños productores vinculados a la Cordillera de Nahuelbuta.
El término de ese tren ramal a fines de los años 80, sumado a una merma en la producción originado por la erosión de los suelos, la competencia por el agua con las plantaciones forestales, y el nulo manejo agronómico de los cultivos, generó la casi extinción del fruto considerado un patrimonio del país.
Rescate de la frutilla blanca
Gracias a un proyecto del INIA Quilamapu que financió FIA, y que contó con la activa participación de las municipalidades de Contulmo y Purén, la frutilla blanca fue rescatada de la desaparición y reintroducida en predios seleccionados de ambas comunas con un manejo agroecológico que permite incrementar la calidad del suelo, elevar los rendimientos y asegurar su óptimo desarrollo.
El proyecto, en lo más significativo, consideró reproducir 6 mil plantas sanas in vitro en laboratorios de INIA en Chillán, desarrollar un protocolo de manejo agroecológico para la frutilla blanca y traspasarlo a una treintena de productores que participaron de esta iniciativa.
En términos de resultados, la investigadora de INIA Quilamapu y coordinadora del proyecto, Cecilia Céspedes, indicó que los huertos de frutilla blanca establecidos en el marco del proyecto resultaron ser siete veces más productivos que los huertos tradicionales, lo que augura un futuro esperanzador para los frutilleros de Nahuelbuta. Además, señaló que los frutilleros aprendieron a elaborar biopreparados para mejorar la calidad del suelo y mantener a raya las plagas y enfermedades, así como a producir nuevas plantas a partir de plantas sanas.
Desde el punto de vista del soporte técnico, la investigadora agregó que INIA mantendrá un grupo de transferencia tecnológica por los próximos cuatro años, para dar continuidad este trabajo en el territorio, junto con fomentar la organización y la asociatividad de los productores.
Finalmente, Cecilia Céspedes manifestó que “la idea a futuro es crear una ruta de la frutilla blanca que permita a los turistas no sólo probar este delicioso fruto, sino también conocer la planta, cosecharla, degustar el famoso Clery de frutilla blanca, las conservas y frutos secos, mientras recorren hermosos parajes de la cordillera de Nahuelbuta”.
Valor patrimonial
Entre los asistentes al seminario estuvieron el Director Nacional de INIA,
Pedro Bustos, el alcalde de la comuna de Purén Jorge Rivera, el Encargado
Regional de FIA en la Araucanía, José Rüth, y representantes de la comuna de
Contulmo, entre otras autoridades regionales y comunales que siguieron
atentamente las ocho presentaciones que mostraron los resultados del proyecto.
Al término de la jornada, el máximo directivo de INIA destacó el valor
patrimonial que la frutilla blanca tiene para las comunas de Purén y Contulmo,
asociada a pequeños productores y al pueblo mapuche. En tal sentido valoró que
el proyecto haya permitido rescatar la frutilla y generar un manejo
agroecológico para que los agricultores mejoren los rendimientos y el cultivo se
extienda en el tiempo y espacio. “Este es un rescate patrimonial que tiene una
importancia muy grande, ya que la frutilla que comemos en Chile y en el mundo
tiene su origen en esta frutilla”.
Bustos también resaltó el que la frutilla blanca sea mucho más que un tema comercial para los frutilleros de Nahuelbuta. “Para ellos, esto no es sólo un negocio, es una forma de vida. Ellos se criaron cultivando esta frutilla. Poder conservar esta tradición es muy importante”.
Finalmente indicó que al ser un proyecto muy significativo, es probable que INIA postule a una segunda etapa para continuar con la investigación que permita aumentar la productividad de este fruto patrimonial.
En tanto, el Encargado Regional de FIA, José Rüth, destacó la coordinación que caracterizó este proyecto. “Ha sido un enorme desafío de articulación, por parte de los productores de Contulmo y Purén, de ambas municipalidades y sus respectivos Prodesales, así como del INIA, en la misión de coordinar el conocimiento, la investigación y la técnica para -a través de tecnologías de producción agroecológica- innovar y aumentar la competitividad”.