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La soja en los planteos de producción de la región Litoral Sur

Guillermo Bernaudo
Coordinador región Litoral Sur de AACREA

Al igual que en el resto del país, en el Litoral la Soja ha tenido una notable expansión en su superficie sembrada superando el millón de hectáreas sembradas en la campaña que está finalizando. (Gráfico 1)

Mientras que en la última década la superficie total sembrada en Entre Ríos con cultivos agrícolas creció en un 275%, la superficie sembrada con Soja creció más que proporcionalmente en un 1.100 %, alcanzando hoy el 63% de la superficie de cultivos anuales.

Considerando los promedios del primer y último trienio de la década, ha decrecido en Entre Ríos la superficie sembrada con Lino, Arroz y Girasol, se ha mantenido la superficie de Sorgo Granífero y ha aumentado la superficie sembrada de Soja, Trigo y Maíz. (Gráficos 2 y 3)

Como ya ha sido evaluado en varios trabajos, la expansión de la frontera agrícola en Entre Ríos, y la de la Soja en particular, se da en ambientes cada vez más sensibles al proceso de agriculturización tanto por el tipo de suelos pesados de bajo nivel de infiltración, como por las características de clima de transición de templado a subtropical y con lluvias torrenciales frecuentes.

La participación de la superficie de Soja, sobre la superficie total sembrada con los principales cultivos pampeanos presenta gran variación entre Departamentos.

En una primera observación, es mayor la participación del cultivo de Soja en aquellos departamentos con menor superficie total sembrada. (Gráfico 4).

Los Departamentos con mayor superficie total sembrada, coinciden con aquellos de mayor historia agrícola. Como contrapartida los de menor superficie total sembrada son aquellos de historia agrícola más reciente, donde se ha producido el crecimiento de la frontera agrícola y es aquí donde la participación de la Soja es proporcionalmente mayor.(Gráfico 5).

Usando una aproximación conceptual del Dr. E.Satorre que define a la Sustentabilidad de la Empresa como un área de intersección entre la Viabilidad Ecológica, la Viabilidad Económica y la Viabilidad Social (Gráfico 6), el cultivo de la Soja hace diferentes aportes, algunos positivos y otros no tanto, al proceso de evolución sustentable de las empresas de la región que deben analizarse en profundidad para evitar diagnósticos simplistas que no nos permitan encontrar soluciones a los problemas reales planteados.

El desarrollo tecnológico de la década pasada ha permitido que ambientes que eran muy marginales para la agricultura hoy tengan un potencial agrícola importante. La situación de precios relativos de los productos agropecuarios y la evolución de sus costos de producción hacen que, como ocurre en el resto del mundo, la ganadería de carne sea poco competitiva en ambientes agrícolas. La frontera agrícola en el Litoral se ha expandido en subzonas donde este proceso hacía cada vez menos viables económicamente a las empresas medianas o pequeñas dedicadas exclusivamente a la ganadería.

Dentro de la actividad agrícola, el cultivo de Soja ha aportado márgenes brutos similares o superiores a los de otros cultivos, con una menor inversión, generando mejores relaciones Ingreso/Gasto.

Con una situación declinante del cultivo de Girasol, donde los aspectos sanitarios son una limitante del rendimiento en el Litoral, la Soja fue la oleaginosa con la que rotar cultivos en la regiones agrícolas núcleo de la región.

La relativa sencillez del cultivo y la posibilidad de implantarla con maquinaria menos específica hizo que fuera este cultivo el que abriera el camino a la agricultura en Siembra Directa en áreas de menor cultura agrícola. La tecnología RR lo posiciona también como un cultivo que brinda la posibilidad de controlar con menores costos, las malezas gramíneas perennes en campos que se abren de pradera o de campo natural. El control de estas malezas perennes hace posible la incorporación posterior de los cultivos de Maíz y Sorgo, cultivos en los que la tecnología disponible y los costos hacen mucho más difícil su control.

Vimos que la tasa de crecimiento de la superficie sembrada con Soja creció mucho más que proporcionalmente que la de la agricultura total. Si observamos estos datos en sus valores absolutos lo que se observa es que la Soja creció prácticamente en la misma cantidad de hectáreas que creció el total de los cultivos durante la última década (Gráfico 7). La Soja fue el cultivo que "ocupó" los campos nuevos donde avanzaba la agricultura. Recién en los últimos 4 años de la década la Soja crece más en superficie que el total de los cultivos.

En resumen la Soja, con su tecnología actual, hizo viable económicamente a empresas agropecuarias medianas y chicas, cuya escala las hacía inviables en su tradicional actividad de ganadería de carne, ampliando la frontera agrícola del Litoral.

Aspectos principales de la tecnología disponible

La tecnología disponible actualmente ha permitido una tendencia creciente en los rendimientos de los diferentes cultivos de cosecha gruesa, incluso con la expansión hacía áreas más marginales (Gráfico 8).

Como analizan Andrade y Sadras el patrón de desarrollo fenológico es el carácter varietal más importante en la adaptación de los cultivos a ambientes con problemas de deficiencias hídricas.
La genética disponible en nuestro país en la actualidad permite aspirar a altos potenciales de rendimiento con cultivares de diferentes hábitos de crecimiento y longitud de ciclo.

La combinación de diferentes fechas de siembra y longitud de ciclo, permite ubicar los períodos críticos del cultivo de Soja en la Región desde mediados de diciembre (GM IV siembra 10/10) hasta fines de febrero (GMVII siembra 20/11). Estas posibilidades permiten acotar los riesgos de déficit hídrico, distribuir la capacidad operativa de siembra, de cosecha y de transporte.

La evolución genética también ha acotado los riesgos sanitarios, en los casos en que el cultivo se maneje en rotación con otros cultivos.

Los sistemas de monitoreo de plagas están dando excelentes resultados para un manejo integrado de plagas, especialmente en los ataques de chinche, plaga de alta incidencia en los resultados del cultivo en el Litoral.

Se dispone en el mercado de inoculantes que permiten alcanzar muy buenas nodulaciones en los primeros estadíos del cultivo, en condiciones de suelo y clima difíciles para la nodulación como los que se dan en la región (Perticari, 2000).

Los "aportes negativos"

La tendencia creciente de la participación de la Soja en la superficie total sembrada, que se manifiesta en las últimas 4 campañas genera algunos riesgos, que por ahora son potenciales pero pueden hacer eclosión en cualquier momento.

En términos económicos, cualquier monoactividad implica riesgos. La sensibilidad de la empresa a las variaciones de mercados de un solo producto la hacen especialmente vulnerable. Los riesgos sanitarios del monocultivo ya han sido mencionados por muchos autores. La sensibilidad a las variaciones climáticas crece también en el monocultivo.

El impacto del proceso de agriculturización sobre el medio ambiente, en especial sobre el suelo, es quizá el aspecto más importante a tratar y donde el cultivo de la Soja, como está planteado hoy, sume altos niveles de riesgo. Le dedicaremos a este aspecto un análisis más detallado.

La agriculturización, la soja y los suelos en Entre Ríos

El aporte de la Siembra Directa es sin duda un importante factor para reducir la agresividad de la agricultura sobre el suelo. Trabajos hechos por INTA Paraná demuestran la reducción de la erosión en la agricultura en Siembra Directa. Sin embargo, esta técnica debe ir acompañada de otras para reducir los niveles de pérdida de suelo a valores aceptables.(Gráfico 8)

En suelos sensibles al impacto de la gota de lluvia, de baja permeabilidad y con lluvia otoñales y primaverales intensas, la cobertura es un aporte imprescindible para conservar la estructura de los suelos. Los rastrojos se degradan rápidamente en la zona y en los paisajes predominantes, que son ondulados, se produce también arrastre de rastrojos.

La Soja aporta poco volumen de rastrojo y este es fácilmente degradable. Rotaciones que producen volumen de rastrojos, especialmente en el sur, suelen también sufrir el impacto de las lluvias de otoño cuando el suelo queda sin cobertura vegetal, por ejemplo saliendo de un Maíz.

El balance de Carbono debe ser tenido en cuenta si consideramos al suelo como un organismo que debe ser capaz de prestar servicio a los cultivos y reciclando nutrientes.

Trabajos para distintas regiones proponen valores próximos a las 8 o 10 tn de aporte de rastrojo aéreo para mantener los balances de Carbono en forma estable. (Gráfico 9). La Soja dista mucho de poder brindar estos aportes de rastrojo.

Rotaciones con una alta participación del cultivo de Soja, incluso en Siembra Directa, como las que se presentan en las áreas de expansión agrícola de Entre Ríos, generan una alta inestabilidad de los sistemas de producción y probablemente generen deterioros en el suelo que dificulten o imposibiliten la continuidad de la agricultura.

La extracción de nutrientes por el cultivo de Soja es alta por kg de producto producido. Respuestas menores a la fertilización que en otros cultivos, están ocasionando niveles de reposición de nutrientes bajos, en especial de Fósforo, iniciando un proceso de reducción de disponibilidad que ya ha ocurrido en otras zonas.

Las oportunidades y los desafíos

La Siembra Directa, el uso de fertilizantes, el desarrollo tecnológico de la maquinaria y de la genética han permitido ampliar el área sembrada en la provincia de Entre Ríos y permiten pensar que una agricultura continua o por lo menos prolongada es posible si se tienen las precauciones necesarias para cuidar el medio ambiente, en especial el suelo.

Este desarrollo agrícola brinda importantes oportunidades económicas a las empresas de la región.

Cualquier planteo de rotaciones en el Litoral, incluso las rotaciones agrícola-ganaderas, necesitan de la participación de la Soja como cultivo que facilita el control de determinadas malezas, reduce el capital necesario en insumos, permiten cortar el ciclo de enfermedades de los cultivos de gramíneas y permite manejar mejor aspectos relacionados con la fertilización nitrogenada, en especial del Trigo.

La región dispone hoy de fácil acceso a puertos que incluye el creciente transporte por barcaza en el norte, las posibilidades de uso de este medio sobre el río Uruguay y el recientemente habilitado complejo Rosario-Victoria. Este tema no es menor ya que además de significar una importante reducción de costos, permite una operatoria más fluida del transporte en el período de cosecha, donde el clima y las limitaciones viales han sido un problema en algunas campañas.

La producción avícola y la disponibilidad de terneros de la zona o de zonas próximas son oportunidades para desarrollar negocios integrados al consumo local de la producción de Maíz, Sorgo y Soja.

Los desafíos

Sin duda el gran desafío es ajustar la tecnología para la conservación del suelo, y lograr su difusión y adopción. La valoración de la importancia de la conservación del suelo está bastante asumida por los productores sobre campo propio. Los propietarios de campos arrendados y los productores que los siembran deben encontrar los mecanismos para conciliar sus intereses dándole a los proyectos conjuntos los plazos y costos razonables para que sean económica y ecológicamente sustentables.

Existen limitaciones con las técnicas disponibles para la construcción de terrazas y su utilización con la maquinaria actualmente disponible. Los sistemas de terrazamiento requieren proyectos integrales a nivel de campo e incluso cuenca, y tiempo para su construcción completa. La situación de los campos arrendados es nuevamente una limitante en este aspecto.

Las rotación de cultivos es la otra llave para poder desarrollar proyectos agrícolas en el Litoral sin afectar el recurso suelo. La fertilización de cultivos deben plantearse en términos de fertilización de rotaciones aprovechando los cultivos que mayor respuesta tengan en el corto plazo para la reposición de nutrientes.

Las diferentes rotaciones posibles deben contemplar, además de su viabilidad económica, su aporte a la cobertura del suelo durante el año y su aporte de MS de rastrojos. El Sur del Litoral, tradicionalmente más agrícola, tiene una mayor participación de los cultivos de Trigo y de Maíz en su rotación, aunque los niveles no sean aún los adecuados para una rotación óptima (Gráficos 11 y 12)

El cultivo de Trigo ha presentado en 3 de las últimas 7 campañas severos problemas sanitarios por Fusarium sp. Los avances en genética o en las técnicas de manejo o control de la enfermedad serán un aporte fundamental para la posibilidad de sistemas agrícolas sustentables en la región.

Como se mencionó anteriormente, la integración de la producción de Maíz a la cadena de producción avícola o de carne, es otro factor que indirectamente puede aportar mucho a la sustentabilidad de los sistemas agrícolas.

Las diferentes rotaciones hacen aportes muy diferentes de MS de rastrojo y distribuyen su cobertura de diferente manera durante el ciclo del cultivo. (Gráficos 13 y 14).La exploración del uso de abonos verdes en la rotación, en especial en aquellas áreas donde el cultivo de Trigo tiene limitaciones de temperatura y duración del período de llenado parece una línea de trabajo importante para la zona y ya es de uso frecuente en otros países con limitaciones semejantes.

Consideraciones finales

  • La expansión agrícola en el Litoral es un aspecto positivo económicamente en la medida en que se trabaje cuidando el suelo.
  • La Siembra Directa hace un aporte importante pero aún insuficiente; la sistematización de suelos es una herramienta importante en este sentido.
  • La Soja tiene mucho que aportar en el sistema, y deben cubrirse sus falencias a través de la rotación.
  • Los problemas sanitarios del Trigo en la zona son un problema severo a solucionar no sólo por el cultivo en sí mismo sino también por su aporte a la rotación.
  • Las posibilidades de integración en la cadena comercial del Maíz deben ser exploradas y sus limitantes solucionadas para reducir su costo post-cosecha.
  • Rotaciones que incluyan además de Trigo y Maíz, abonos verdes tienen también un aporte importante que hacer al mejor manejo de los suelos.

Bibliografía consultada

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-Bolsa de Cereales de Entre Ríos, Proyecto SIBER www.bolsacer.com.ar
-Secretaría Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos www.sagpya.mecon.gov.ar
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-F.H.Andrade y V.O.Sadras Bases para el manejo del Maíz, el Girasol y la Soja. 2000
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-Perticari, Alejandro. Comunicación personal. 2000.
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