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El cultivo de soja en los planteos de producción del NOA

Claudio Bleckwedel
Asesor CREA La Cocha, zona NOA (AACREA)

El NOA como área geográfica tiene gran importancia en la evolución del cultivo de soja en nuestro país y, particularmente, Tucumán como provincia. De hecho, Tucumán fue sede de la Primera Reunión Nacional de Soja que, en el año 1968, marca un punto de inflexión en la evolución de las primeras etapas del cultivo de soja en Argentina.

La región NOA comprende las provincias de Salta, Jujuy, Tucumán, Santiago del Estero y Catamarca, cinco provincias que marcan una gran extensión y amplitud; en esta región, se cultiva Soja desde prácticamente el límite con Bolivia en Salta (Paralelo 22-00-00 S) hasta Frías o Icaño en Santiago del Estero ( Paralelo 28.50.00 S) y desde el Este en Los Juríes o Sachayoj (meridiano 61.50.00 W) a Rumi Punco ( Meridiano 65.34.00 W). Ello implica una franja de unos 300 Km de ancho en el sentido Este-Oeste por unos 800 Km de largo en el sentido Norte-Sur. Esta amplitud abarca varias subregiones o zonas de producción con características que le son propias a cada una de ellas.

Realizar una descripción de las bondades y limitaciones de cada una de estas "subregiones" no forma parte de los objetivos propuestos para este trabajo, sin embargo, resulta importante tomar conciencia de la variabilidad que existe en numerosos factores que intervienen en el proceso no sólo de producción, sino también en otros como almacenamiento, comercialización, etc. Más aún, dentro de estas "subregiones", las posibilidades de producción están ligadas a las características particulares de condiciones climáticas fuertemente cambiantes , distribución de diferentes tipos de suelos, etc.

Otros aspectos que también marcan diferencias de consideración y que se originan en la amplitud del NOA como región, están relacionados a las distancias a los mercados, diferentes posibilidades de líneas de comercialización, características de infraestructura, etc. Estos aspectos alcanzan un impacto muy fuerte en el margen bruto del cultivo y por ende en el resultado final ya que, a modo de ejemplo, la diferencia del costo del flete puede significar una disminución relativa del 4-5 % del ingreso bruto o una disminución del 15 al 20 % del margen bruto por hectárea. Una relación poco favorable entre el precio del producto y el costo del flete incluso puede dejar fuera del esquema productivo al cultivo de soja (al menos para mercados tradicionales) en algunas zonas del NOA.

En una primera aproximación o generalización, la zona de producción de soja en el NOA se divide en cuatro subregiones o áreas, separación realizada más por su distribución geográfica que por su homogeneidad:

1.- Tucumán y zonas de influencia (oeste de Santiago del Estero y Sur de Catamarca)
2.- Salta Sur (Anta y zonas aledañas)
3.- Salta Norte
4.- Santiago del Estero (zona próxima a Chaco y Santa Fe)

Jujuy participa con una superficie bastante reducida y Catamarca se encuentra considerada dentro del área de Tucumán y zona de influencia.

Fuentes privadas estiman una superficie total de soja para el NOA para la campaña 2003-2004 de alrededor de 1.200.000 has (cercana al 10 % del país)

Evolución de la superficie

La expansión agrícola de los últimos dos años en el NOA se ha realizado sobre la base de :

a) Habilitación de nuevas tierras que se encontraban con monte virgen ( en mayor medida en Salta y Santiago del Estero)

b) Ampliación de la zona con cultivo de soja hacia zonas más marginales .

En las provincias del NOA, la superficie bajo cultivo de soja ha presentado un incremento proporcionalmente superior al experimentado en el total del país. En el último quinquenio, el conjunto de las provincias del NOA aumentaron la superficie
de soja en un 340% contra un 170% del total del país (ver gráfico 1)

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Cuando analizamos el crecimiento a nivel de cada una de las provincias que constituyen el NOA, Santiago del Estero se destaca con un 500 % de incremento y en menor medida le siguen Tucumán con un aumento del 210 %, Salta con un 200% y Catamarca superando un 230% (gráfico 2 y cuadro 1). La provincia de Jujuy aparece con una superficie que ronda las 10.000 ha y sin grandes variaciones en el período considerado.

Gráfico 2

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Cuadro 1. Evolución de la superficie del cultivo de soja (en miles de has.)
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El ajuste de la tecnología por medio de variedades transgénicas de soja, la mayor diversidad de variedades y ciclos de maduración y el uso de la siembra directa ha permitido avanzar sobre zonas marginales, colaborando en ello, la mayor cantidad de precipitaciones ocurridas en estos últimos 5 años en varias de las zonas productoras del NOA

Por otro lado, aunque en menor medida, la situación de crisis en ciertas actividades regionales (caña de azúcar) ha sumado superficie al sistema de producción soja-trigo debido a la posibilidad de obtener mayores márgenes por superficie. También se han agregado hectáreas de soja en función de un esquema de rotación de lotes cañeros con el fin de "limpiarlos" de malezas perennes de difícil control durante el ciclo de la caña de azúcar.

El cultivo de la soja en los modelos de producción del NOA

La zona NOA se ha caracterizado en general por su permanente agriculturización y lo que en los últimos años viene ocurriendo en la zona productora tradicional del país, en el NOA fue casi una realidad desde la última expansión de la frontera agrícola. La rotación agrícola-ganadera fue poco frecuente de encontrar y en términos generales cuando en el NOA se habla de rotación, se interpreta como "secuencia" de cultivos y no como rotación con pasturas.

Por ello, al analizar el papel que le corresponde a la soja en los planteos productivos del NOA, debe tenerse en cuenta que la zona productora de granos del NOA creció como zona agrícola y prácticamente no tuvo un planteo de rotación con ganadería. Son pocas las empresas mixtas que presentan un esquema de rotación típicamente agrícola-ganadero, y en muchos casos, cuando la actividad ganadera forma parte del Sistema de Producción, la misma suele tener sus propias tierras o incluso sus propios campos.

Gráfico 3

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Se puede observar la clara disminución de la participación de los cultivos de maíz y de algodón, mientras que la soja incrementa su participación no sólo en desmedro de los dos anteriores sino ocupando la casi totalidad del área originada por la expansión y ampliación de la frontera de producción de granos (gráfico 3).

En este caso, la evolución de la superficie ocupada por trigo, si bien no compite con los cultivos de verano, marca una tendencia de incremento bien definida debido a la participación del esquema trigo-soja sobre el resto de los cultivos.

La zona agrícola del NOA dedicada a la producción de granos tiene una alta dependencia del cultivo de soja. Las estadísticas lo demuestran claramente y pueden visualizarse en el gráfico 4, en donde se representa la distribución de la superficie de los cultivos de producción estival, que de alguna manera compiten por la misma superficie (estimaciones privadas campaña 2002/03)

Gráfico 4. Distribución de área por cultivos en el NOA (2002/03)

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La grave problemática regional del cultivo de maíz, largamente discutida y analizada, con sus severas restricciones sanitarias, de producción (bajos rendimientos) y altos costos de comercialización (elevada incidencia del flete ) determinan un problema económico de difícil solución. De allí que se explica la fuerte disminución de la superficie cultivada con maíz (se redujo en unas 100.000 has) y su falta de participación en la expansión de la frontera agrícola Los mayores registros pluviométricos, en ciertos casos responsables de los problemas sanitarios de maíz, al mismo tiempo facilitaron la producción del esquema de trigo-soja.

Las restricciones financieras, particularmente fuertes en las ultimas dos campañas, han favorecido también de manera marcada la siembra de uno de los cultivos de menor demanda de capital circulante .

En empresas que abarcan diferentes zonas de producción que presentan esquemas de producción más diversificados, incluyendo actividades como citrus, caña de azúcar, tabaco, etc. la participación del cultivo de soja dentro del modelo suele ser muy variable en función de numerosos factores como historia de la empresa, localización, etc. Sin embargo, el cultivo de soja en general no compite fuertemente por superficie con otras actividades como caña de azúcar, tabaco, citrus, etc.

Por otro lado, las empresas cuyos modelos de producción abarcan exclusivamente la producción de granos, la dependencia sobre el cultivo de la soja es muy fuerte y ha ido aumentando con los años.

Se puede diferenciar aquellas que por su ubicación pueden incluir el trigo como un cultivo de invierno alternativo de aquellas en donde este cultivo es solamente eventual o con rendimientos inferiores.

La falta de solución a los problemas del cultivo de maíz sumado a su bajo precio en los últimos años ha determinado un ausentismo casi total en los esquemas de producción. Por ello, la Siembra Directa del cultivo de Soja en zonas de menor potencial o más marginales, presenta la limitante de una reducida cantidad de rastrojo y menor cobertura, lo que impide en cierta manera la expresión del 100 % de los beneficios de esta práctica. En este aspecto, el cultivo de trigo adquiere un papel importante en zonas de menor potencial por la cobertura que puede aportar aunque sea de manera ocasional, en años de otoños con precipitaciones por encima de lo normal.

En la actualidad se practica monocultivo de soja en siembra directa sobre rastrojo de soja del año anterior en un porcentaje muy alto de la superficie de menor potencial del NOA, mientras que en la zona de mayor potencial, en donde se puede cultivar trigo, la secuencia soja-trigo se ha transformado en una receta de muchos años consecutivos.

El cultivo de maíz y la rotación con este cultivo, han quedado para muy pocos productores, especialmente para aquellos de mayor escala, que pueden resignar resultados económicos en el corto plazo en función de resultados más estables a largo plazo

La gráfica de distribución de superficie por cultivos en el NOA, en donde se observa un 8 % de superficie para el Maíz, es realmente muy clara y consecuente con la realidad : Es muy importante poder rotar, pero con los precios actuales y los resultados agronómicamente probables resulta realmente muy complejo poder pensar en el largo plazo.

Tecnología de producción

Cuando se observa el rendimiento promedio de soja en el NOA, se debe tener en cuenta la variabilidad propia de la zona tan amplia que de alguna manera compensa problemas climáticos o productivos puntuales . También debe tenerse en cuenta el rendimiento logrado en zonas de mejor potencial o en campos de productores de avanzada. A modo de ejemplo, grupos CREA de la Zona NOA Cocha presenta un promedio de rendimiento de soja de las últimas tres campañas de 2.800, 3000 y 3.100 Kg./ha (gráfico 5).

Gráfico 5

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La siembra directa es una técnica impuesta y generalizada en el NOA para soja desde hace más de 10 años y el gran cambio de los últimos años radica en el espectro de variedades debido a la mayor amplitud de ciclos de maduración disponibles en sojas transgénicas.

La variedad de soja más difundida en prácticamente toda la zona productora corresponde a un grupo de maduración VIII y a medida que ascendemos al norte comienzan a tener relevancia variedades de grupo IX y VIII largo, mientras que más al sur y sobre todo en zonas de mayor potencial se incorporan variedades de grupos más cortos, IV y V. Los materiales del grupo VI en general quedan más restringidos a la zona de Tucumán mientras que los materiales de grupos VII participan en casi todas las zonas al igual que los materiales indeterminados.

La zona de más reciente incorporación (Santiago del Estero hacia El Chaco) que tiene gran aporte de productores de otras zonas, presenta una mayor variabilidad en los materiales utilizados por la extrapolación de tecnología propia de los "colonizadores" y por la falta de "historia" en la producción.

Las "luces rojas"

Las fuertes extracciones de nutrientes debido a los elevados rendimientos obtenidos en las últimas campañas y sobre todo en zonas de varios años de explotación incluso con monocultivo de soja, determina la necesidad imperiosa de un trabajo a conciencia en todo el aspecto nutricional del sistema de producción. La necesidad de fertilización fosfatada es bastante amplia y en varias zonas comienza a tener respuesta la fertilización con azufre.

El monocultivo de soja trae aparejado problemas inherentes a la falta de rotación. La presión de enfermedades de final de ciclo es cada vez mayor y la aparición de problemas puntuales como Mancha en Ojo de Rana sin duda pueden atribuirse a la ausencia de una rotación razonable en el esquema productivo.

Un aspecto fitosanitario preocupante es el peligro potencial de la Roya Asiática de la Soja, presente ya en Paraguay, en zonas muy próximas a la frontera Argentina. Incluso habría sido detectada extraoficialmente en algunas provincias del NEA . Las condiciones ambientales del NOA son particularmente propicias para la propagación de esta enfermedad por lo que es de suponer que no pasará mucho tiempo hasta tenerla en los campos del NOA.

La falta de cultivos "rentables" que aporten rastrojos importantes en el sistema de producción en las zonas de menor potencial o más marginales. La provisión de cobertura es indispensable para un aprovechamiento del 100 % de las cualidades de la siembra directa, sobre todo en aquellas zonas en donde las precipitaciones son reducidas.

La excesiva dependencia económica de los modelos de producción sobre el cultivo de soja y la falta de cultivos alternativos que soporten las presiones económicas y financieras del sistema.

Fuentes estadísticas consultadas

Estación experimental agroindustrial de Tucumán (EEAOC)
SAGyP- Dirección de Coordinación de Delegaciones