Hace varios días que la cosecha en nuestro país se halla frenada. Y lo peor es que, como el mal tiempo continuará, la siesta operativa habrá de seguir.

Frenada la trilla y además el transporte con severísimos inconvenientes por la mala condición de los caminos, la oferta para las fábricas y los puertos pasa por un cuello de botella.

Y no hablamos sólo de la soja, también del maíz.

Entre Ríos fue una de las provincias más castigadas por el agua, muestra registros, en la última semana, de 410 mm en La Paz, 330 mm en Federal, 190 mm en Concordia, 165 mm en Oro Verde y Paraná.

La noticia es buena para los precios de los commodities agrícolas.

Por otra parte, el clima está operando en contra de los rendimientos.

A principios de abril, la expectativa de producción llegaba a algo más de 60 millones de toneladas.

Las expectativas de producción se acercaban a 60 millones de toneladas. Ahora se calcula por lo menos un 1 millón menos.

Y el problema no único de nuestro país. Brasil y Uruguay también sufren las consecuencias del exceso de agua.

La región central del país sufrió intensas precipitaciones desde el inicio de abril, esperándose condiciones inestables para las próximas dos semanas

Los camiones llegan a la zona portuaria de Rosario con un ritmo mucho más bajo que el usual.

De esta forma, los precios domésticos en posiciones de entrega corta se afirman cada día.

En los puertos, la necesidad de mercadería es grave. Los programas de embarques en Río Arriba revelan una cuantiosa cantidad de barcos para lo que resta del mes.

La apreciación del dólar que viene desde mediados de 2014 parece estar ingresando en una suerte de etapa de debilitamiento, por lo menos para lo que resta del año.

Explicamos tal tendencia en el anterior comentario. Pero, últimamente, se nota con mayor claridad.

El cuadro lo revela notablemente:


Las economías de la zona euro y de Japón dejarían de debilitar sus monedas, y al fortalecerse, el dólar perdería valor.

Incluso Brasil, aún con los problemas internos que sufre, tiene una moneda que se ha apreciado en los últimos meses. Eso favorece los precios y permite una menor competencia con los granos de nuestro país.

Es cierto que el año pasado el real sufrió una devaluación del 30%. Pero también es verdadero que se revalorizado frente al dólar, en lo que va de este año, cerca de un 10%.