Este bloque muestra en los últimos tiempos, una producción del orden de 80 millones de toneladas anual, aproximadamente. Pero esta campaña será del orden de los 91 millones de toneladas, es decir un 18% más que el año pasado.
En el caso de Argentina, es probable que las estimaciones de USDA terminen quedando cortas si continúa el tiempo favorable para la cosecha. Los pisos han mejorado mucho en los últimos 20 días y ésta es un cuestión vital.
Habida cuenta de que la cosecha de EE.UU. ronda en 75 millones de toneladas está claro que Sudamérica se está consolidando como el oferente que supera al país del norte.
De hecho según las propias estimaciones de USDA, ambos países tendrán una cosecha 23% superior a la última de EE.UU.
La noticia no es menor. La batalla ha sido ganada por los nuevos colosos de América del Sur.
Esta modificación en el peso relativo a favor del sur y en desmedro del norte, está dada básicamente por el fenomenal aumento por mayor siembra y mayor rendimiento registrado en Argentina y Brasil.
Por ello, es el hemisferio sur el que comienza a marcar los precios internacionales. Señores: en soja, los precios empiezan a formarse desde Sudamérica.
En el período 1976/80, la producción media conjunta de Argentina y Brasil llegaba a tan sólo a 14,3 millones de toneladas contra 47,5 millones de EE.UU. En 1998/99, la producción de esos países de sur estaba en el orden de 49 millones contra 74,2 millones de EE.UU.
La realidad es que mientras en 1976/80, la producción argentino-brasileña apenas era el 30% de la estadounidense hoy la supera con creces.
Y a su vez, dichos datos muestran que la política americana dirigida a desplazar a la producción de América del Sur ha sido inútil. Pese a la estrategia del Loan Rate y el Loan Deficiency Rate, la participación sudamericana en la producción y el comercio mundial es cada vez mayor.
Como es sabido a través de estos mecanismos el estado americano, promovió durante los últimos años especialmente la producción de soja ya que el subsidio encubierto fue mayor para esta oleaginosa que para los demás granos.
Por ello, repetimos: Argentina y Brasil ganaron la batalla contra un grande. Pero el esfuerzo ha de continuar. Ahora es tiempo de alcanzar un mayor grado de industrialización y valor agregado. Y es tiempo de aumentar los esfuerzos para cuidar el suelo.