El IVA diferencial del 10,5 por ciento con que se grava a los granos y la aplicación de un nuevo régimen de retención de tal impuesta resulta, no sólo un agravio al sector, sino que un duro golpe a su desempeño, hoy por hoy más dinámico para la Argentina.

Cuando se impone una alícuota inferior a las ventas alcanzadas por el IVA mientras que a muchos créditos se les aplica la tasa general, lo más común es que se produzcan saldos a favor, de difícil o imposible recuperación.

Esta estrategia gubernamental vuelve a mostrar la cara un Estado ávido de recursos que no repara en las consecuencias que sus medidas pueden tener sobre la economía en e mediano y largo plazo.

Las retenciones

Y ahora se suma a esta injusta captación de fondos la aplicación de un sistema de retención del IVA al productor cuando los compradores o consignatarios les pagan las operaciones realizadas.

Así, el pagador no le entrega el monto total del IVA del 10,5 por ciento, sino que le impone una retención de dicho impuesto para ser ingresado en el fisco.

Hasta el 31 de marzo será del 2,5 por ciento.

Y al comenzar abril, el nivel de las retenciones será mayor.

Este estará sujeto a un régimen especial de devolución de impuestos. Se trata de un régimen transitorio donde se retendrá el 5 por ciento y le devolverán al productor -siempre que esté inscripto en el Registro Fiscal de Operadores de Granos- un 4 por ciento.

A partir del 1° de junio la retención pasará a ser del 8 por ciento para devolverle luego el 7 por ciento.

En buen romance: estamos en presencia de una succión neta del uno por ciento, en tanto y en cuanto este complejo régimen de devolución funcione correctamente.

La devolución parcial de las retenciones se ha dado en llamar "régimen especial de reintegro sistemático", exige requisitos a fin de a confirmar que la retención fue previamente efectuada.

El propio régimen genera un saldo a favor, y luego permite utilizarlo contra contribuciones patronales.

La exigencia de información que deben cumplir los productores genera una forma de manejo que viene a hacer más que compleja la cuestión administrativa del productor. Para muestra bien vale un botón: la normativa incluye 64 artículos, 9 anexos y una guía temática.

¿Se trata acaso de abatir el espíritu emprendedor del hombre de campo?