El mundo en general está tan atemorizado como el pueblo de los países involucrados en el potencial litigio. A esta altura es muy probable que se inicie una acción militar de corte fulminante en el frente iraquí.
La idea de las potencias mundiales, especialmente de EE.UU., es eliminar la conducción actual de Irak, desmembrar el aparato terrorista mundial y asegurar un flujo confiable de petróleo.
¿Cuál es realmente la prioridad para estos países?, resulta muy difícil decirlo, pero no hay que ser muy perspicaz para intuir que el petróleo juega un papel relevante.
El problema más grave que uno puede advertir en este cuadro de sangre que parece acercarse rápidamente es el referido al día después.
En el día después, es factible que se incorporen nuevos elementos. El elemento de mayor probabilidad viene de la mano del terrorismo de origen musulmán que puede iniciar una escalada de ataques todo tipo de blancos, afectando la logística de los transportes y las comunicaciones.
También es un escenario para tomar en cuenta el de que Corea del Norte decida tomar algún tipo de acción.
Como se advierte, por más que la guerra sea corta y fulminante, el interrogante estará en lo que venga después.
Este peligro puede amenazar el normal desenvolvimiento de la estructura comercial de commodities agrícolas.
Además de la suba de costos de transporte y seguros, la inseguridad y probable ataque a los servicios conectados con la estructura comercial debería afectar a los precios de los granos y demás commodities agrícolas.
Es que en los últimos años, los stocks que el mundo viene manteniendo son mucho menores a los de épocas pasadas.
Ello quiere decir que cualquier interrupción en el movimiento usual de los commodities, repercutiría inmediatamente en los precios.
Resumiendo, la situación tan delicada puede no pasar a mayores y el problema de la guerra no afectar decisivamente a los precios.
Pero, considerando los actuales niveles de stocks finales, es altamente preocupante para el mundo cualquier amenaza al normal suministro, ya que los demandantes así como lo oferentes no cuentan con reservas elevadas, para afrontar contingencias.
Quiere decir que, en tal cuadro, ser poseedor de alimentos es una gran ventaja.