El Ministerio de Agricultura dará luz verde "en breve" a la comercialización de cinco tipos de maíz transgénico cuyas semillas sólo están pendientes de ser inscritas en el Registro de Variedades, trámite obligatorio para la posterior publicación en el Boletín Oficial del Estado, según el diario "El País".
Fuentes ministeriales señalaron que las pruebas han determinado que las nuevas variedades no representan riesgo alguno para el medio ambiente.
Los nuevos tipos de maíz transgénico para los que se ha solicitado la autorización, conocidos como "Bt" por contener el gen que fabrica la toxina de la bacteria Bacillus thurigiensis, están pensados para combatir la plaga del taladro.
Esta enfermedad afecta a entre el diez y el 15 por ciento de las cosechas de maíz en algunas regiones de España, sobre todo el Valle del Ebro -Huesca, Zaragoza y Lérida- y algunas zonas de Extremadura y Castilla-La Mancha.
Los grupos ecologistas que se oponen a los transgénicos alegan que los cultivos "Bt" pueden dañar a especies de insectos como las mariposas Monarca. No obstante, ese lepidóptero ha mantenido su población, o incluso la ha aumentado, pese a la continua extensión de esos cultivos en Estados Unidos en los pasados años.
La solicitud de autorización de las distintas variedades fue presentada en España en 1998 por las compañías Monsanto, Syngenta y Pioneer, así como por el consorcio francés Limagrain.
Todas estas variedades habían superado en aquel momento los distintos trámites burocráticos exigidos por la legislación europea, y su comercialización dependía sólo de su aprobación por parte del ministerio, trámite que "apenas supera el año", explicó el director general de Syngenta España y vicepresidente de la Asociación de Productores de Semillas (APROSE), Delfí biosca.
El Ministerio de Agricultura, sin embargo, aprobó sólo una variedad y postergó la autorización de las otras. En opinión de Biosca, ello se debió a razones políticas, dado el rechazo en la opinión pública hacia los alimentos genéticamente modificados. "La situación en Europa es ahora más propicia", aseguró Biosca, ya que en sus palabras, "tras cinco años de experiencia se ha visto que la tecnología es segura, que hay garantías legales como las impuestas en materia de trazabilidad y etiquetado y que la opinión pública es más receptiva".
Desde el Ministerio de Agricultura se argumenta que el cultivo de estas variedades "ha demostrado ya sus ventajas entre los agricultores españoles, que quieren disponer de un mayor número de variedades" acordes a las condiciones de cultivo y el clima del país, agregó el diario.
Además, el ministerio sostiene que se trata de cultivos que "han sido objeto de planes de seguimiento", los cuales demuestran "la ausencia de riesgo" para el medio ambiente.