Si en Argentina estamos preocupados, imagínense cómo pueden estar los que viven en el hemisferio norte.

Los mercados del mundo se hallan bajo la fuerza de factores mucho más graves de los problemas que se viven acá. La potencial guerra entre EE.UU. e Irak y su repercusión en los precios y en la evolución de toda la economía mundial son el tema que mantiene sin sueño a los operadores del mundo. Los precios del petróleo en Asia se dispararon a los niveles nunca vistos desde la guerra del Golfo en 1990.

La participación de Irak en el saldo exportable argentino no es representativa pues apenas alcanza el 1% de nuestras exportaciones. En cambio, la zona de influencia sí es importante para nuestro comercio. Según cuál sea el grado de repercusión que tenga la guerra en esta zona, será la magnitud del crecimiento de la futura demanda global.

La Argentina, como país productor y exportador de alimentos, tiene una posición privilegiada frente a un cuadro de escasez y de racionamiento, donde el mundo intentará elevar los stocks finales.

El mayor impacto del conflicto estará dado por la demanda de todos los países localizados en la zona de influencia. La Argentina exporta a la zona del conflicto esto es el área en sí misma y su esfera de influencia alrededor de 12 millones de toneladas, ello significa cerca del 30% de sus exportaciones totales.

La demanda sigue fuerte

El trigo a contrapelo de la tendencia bajista registrada en Chicago, sigue firme, con perspectiva alcista en el mercado local, frente a la escasez de oferta y una demanda muy activa por el lado de los molinos como de los exportadores.

La soja continúa firme tal cual está la demanda mundial; la exportación afirmó los precios del poroto y las harinas proteicas. Seguramente la firmeza sea respuesta a que el mercado se estaría anticipando al conflicto.

En Brasil la cosecha de soja sigue avanzando. Mientras tanto las estimaciones sobre la cosecha final continúan en suba. Safras calcula que ella llegará a 50,3 millones de toneladas.

El maíz se mantiene en una situación de apatía, fundamentalmente por la política de exportación (agresivos precios de venta) china, que afecta no sólo a nuestro país sino a EE.UU.

La presión impositiva marca el ritmo de la semana

La semana se halla en buena parte paralizada por la protesta contra la política impositiva.

El sector agropecuario está bajo la fuerza aplastante del Estado al punto de estar alcanzando niveles de presión impositiva de los más altos del mundo. Esta semana apareción en los diarios una solicitada titulada "El abuso fiscal atenta contra la reactivación", firmada por más de 26 cámaras, asociaciones, centros y federaciones representantes de toda la cadena agroalimentaria.

Nunca antes el sector tuvo a toda su cadena agroalimentaria encolumnada en un mismo padecimiento y sentimiento de la realidad. Entre los derechos de exportación o retenciones que pasan el 20%, impuestos a las ganancias asimétricos y alícuotas provinciales y nacionales, el Estado succiona más del 50% de los ingresos del productor. Esta superposición de gravámenes irrita al sector y nada muestra signos de cambio al respecto.