¿Qué va a pasar con los precios?

Predecir el futuro es difícil. Sin embargo hay dos líneas más o menos claras que pueden permitirnos estar alerta frente a cambios por venir. Porque lo que estuvo sucediendo no va a ser, necesariamente, lo que va a suceder. Esta es una regla de oro: todo lo que estuvo pasando no tiene porque seguir pasando.

¿ Y qué cambios puede haber en el mercado granario?

Pues bien, uno puede provenir por una modificación en el comportamiento del dólar en el mercado local.

Nos estamos acercando a la fecha de elecciones. En tanto ello suceda la fuerza del gobierno irá debilitándose y la presión de los diferentes sectores de la sociedad será más agresiva.

Aunque resulte duro decirlo, es probable que se vaya experimentando un aumento en el nivel de violencia callejera, mediante nuevas manifestaciones. Las demandas por mejoras serán una constante y seguramente vendrán acompañadas de hechos desagradables.

La estabilidad del dólar de los últimos meses estuvo dada por el control del mercado cambiario, que mantuvo una oferta alta de divisas y una demanda baja de divisas, por razones básicamente artificiales y no genuinas.

Como el Estado no paga la deuda pública, la demanda de dólares se ve reducida ya que no necesita abonar remesas de dólares. De esta forma el Estado no necesita dólares para pagar deuda.

Además las tasas de interés que se están pagando son extraordinariamente altas. Ello hace que buena parte de la gente venda dólares para colocarse en pesos. Esta situación no es sostenible, pues quien paga estas tasas tarde o temprano explota.

En tal contexto, vale preguntarse: ¿puede seguir así el dólar? La respuesta está más cerca del no que del si.

Resulta difícil establecer cuándo será el cambio, en caso de darse. Pero, lo que sí es probable es que a medida que nos acerquemos a las elecciones la situación se hará más inestable y por ende la demanda por dólares irá en aumento y aquellos ahorristas que están en pesos tenderán a salir en busca de dólares nuevamente.

Por ende, el valor del dólar debería tender a aumentar.

Siendo así las cosas, lo que hay que pensar muy bien es cuándo vender la producción que está íntimamente ligada al valor del dólar. Una buena idea es vender sólo cuando se lo hace para invertir o comprar determinado activo realmente necesario.

La segunda línea viene del exterior. Es muy probable que haya un conflicto contundente entre EE.UU. (básicamente) e Irak.

Si bien el golpe en el comercio de los commodities argentinos no debiera ser alto, pues el mercado iraquí sólo representa el 2% de las ventas externas totales de nuestro país, la cosa no es fácil para el futuro próximo.

En caso de guerra, los precios de los seguros subirán y el valor de los fletes también. Ello irá en contra de los precios de los granos.

Pero, por otro lado, a medida que el conflicto sea más probable, lo lógico será que los operadores comiencen a anticiparse al problema y por tanto vayan aumentando la demanda sobre los commodities a fin de incrementar preventivamente los stocks.

Claro está que estos stocks pueden ser de diferente volumen según sea el grano. Una cosa es la soja en plena cosecha en América del Sur y otra el trigo.

Pues bien... la tormenta se acerca. Se ven las nubes negras y se escuchan los truenos. Puede llover o no hacerlo. Pero lo que no debe hacerse es seguir galopando. Es hora de desensillar. Y estar atentos. Muy atentos.