Suecia, que se sitúa a la cabeza del ranking con 33 premios Nobel por cada 10
millones de ciudadanos, también es el país que más leche consume, llegando a 340
kilos por persona al año. Los habitantes de Suiza, con 32 premios Nobel, también
ingieren ingentes volúmenes de leche.
En cuanto a China, situada en el otro extremo del ranking con escasísimos
premios Nobel otorgados hasta la fecha, consume únicamente 25 kilogramos de
leche por ciudadano cada año. ¿Es quizás el consumo de leche un reflejo de un
buen sistema educativo? Es la pregunta que se hacen los autores a la vista de
los resultados en la revista Practical Neurology.
Y sugieren que también podría haber una explicación biológica para la relación entre el número de "intelectuales" premiados de un país y el hábito de beber leche, ya que este producto es rico en vitamina D, un ingrediente que, según demuestran estudios recientes, mejora las funciones cognitivas.
El año pasado, otra investigación publicada en New England Journal of Medicine identificaba una relación directa entre el consumo medio de chocolate en un país y el número de laureados de dicha nacionalidad en los premios Nobel, especulando que se podría atribuir a que el alto contenido en flavonoides del cacao potencia el rendimiento intelectual.