La irritación es muy grande; y con razón.

A partir de hoy regiría el IVA diferenciado para la venta de granos. Al bajar a la mitad el gravamen a la venta de granos, (10,5 por ciento), manteniéndose la alícuota del 21 por ciento para la compra de semillas y agroquímicos, la distorsión que implica este impuesto se verá agravado.

El 18 de diciembre pasado, Diputados aprobó la ley con algunas modificaciones introducidas por el Senado. Desde hoy la reducción del IVA a la mitad operará para los créditos fiscales computables para las actividades del campo.

Esto significa que los créditos fiscales por IVA operarán a la mitad mientras que las labores culturales, las siembras, los agroquímicos, los fertilizantes, la cosecha, los granos etc estarán al nivel de siempre.

Esto significa castigar a la inversión.

¿Qué se viene entonces?

Lo que se viene es un proceso de estancamiento en la productividad del sector granario

¿Por qué?

Pues es muy fácil la respuesta. Las explotaciones agrícolas, para poder seguir estando en la senda de la competitividad, exigen nuevas inversiones, esto es la incorporación de tecnologías de punta y la mejora de la infraestructura existente. Estas inversiones significan indefectiblemente compras que repercuten en nuevos créditos fiscales a favor de los productores agrícolas, agravándose así la cuenta que éstos tienen con el estado nacional.

De esta forma, el IVA pasa a ser un verdadero préstamo que realizan los productores al Estado Nacional de forma compulsiva, a tasa de interés nula y de devolución incierta.

No hay que se muy imaginativo, para darse cuenta de lo que conlleva. El IVA diferenciado es un costo real y efectivo para la empresa agrícola que, por tanto, tiene efecto sobre la rentabilidad, sobre la situación financiera, sobre la actitud de pago frente al Estado (incita a la evasión) y sobre el espíritu emprendedor.

Nuevamente, el horizonte de producción es desdibujado, con incertidumbres de todo tipo y conejos multicolores salidos de improvisados magos.

Como ya es habitual en Argentina, no importa el resultado, vale la hipocresía.