Así llegaron las primeras cooperativas, y con ellas un refugio para aquellos que encontraron en nuestro país un nuevo hogar donde vivir. En esta edición, la historia de la Cooperativa Agropecuaria de Rivera Ltda., al sudoeste de la provincia de Buenos Aires.
En un comienzo, los inmigrantes provenían de las clases desplazadas por el excedente de mano de obra campesina debido a la Segunda Revolución Industrial y la tecnificación del agro en el hemisferio noroccidental.
La inmigración europea especialmente de italianos y españoles fomentada por la Constitución Argentina de 1853 bajo el precepto formulado por Alberti de "Gobernar es poblar", estaba destinada a generar un tejido social rural y a poblar los territorios nacionales.
Las primeras colonias rurales fueron propiciadas durante el gobierno de Justo José de Urquiza, sentando antecedentes en la provincia de Corrientes en 1855. Luego este sistema se repitió a lo largo y a lo ancho del país de la mano de empresas y asociaciones colonizadoras.
La ciudad de Rivera, en el partido de Adolfo Alsina, al sudoeste de Buenos Aires, fue uno de los casos emblemáticos de colonización rural. Durante la primera década del siglo XX, los judíos que eran perseguidos por el Zar Nicolás II de Rusia debieron escapar de sus países natales y buscaron refugio en distintos lugares del mundo.
En la Argentina se establecieron varias colonias judías en el sur de las provincias de Entre Ríos y Santa Fe. Estos campos fueron comprados por la Jewish Colonization Association (JCA), una empresa colonizadora dirigida por el Barón Moritz von Hirsch.
Una de las últimas adquisiciones de la asociación fueron las tierras donde hoy se emplaza Rivera.Recién llegadosLos primeros años de la colonia estuvieron signados por un estilo de vida y de trabajo basado en el asociativismo; los primeros colonos habían decidido asociarse para lograr trabajar la tierra y así sacar sus pueblos adelante.
Con la ecuación de la prueba y el error como estandarte, fueron determinando el futuro de la zona. Así pasaron de ser productores de un monocultivo como el trigo, a convertirse en tamberos, ganadores y agricultores de tiempo completo. La Cooperativa Agropecuaria de Rivera Ltda. se fundó el primero de agosto en 1946, casi un año después de que finalizara la Segunda Guerra Mundial.
La iniciativa surgió de un grupo de productores de la zona que contaron con el apoyo de la Jewish Colonization Association. Esta firma les cedió 5.600 hectáreas de campo para crear una cooperativa de pastoreo. Rivera ya contaba, para ese entonces, con dos cooperativas: Granjeros Unidos CooperativaAgropecuaria, que era más de tipo comercial, y la Cooperativa de Tamberos Ltda.
Ambas entidades cesaron sus actividades en la década del ´90, en 1995 y 1993 respectivamente.La idea de conformar esta nueva cooperativa empieza a gestarse el 30 de agosto de 1945. Un mes después se llama a Asamblea General Ordinaria para aprobar los estatutos y se constituye, en carácter de formación, la "Cooperativa Ganadera Limitada de Rivera".
La comisión provisoria queda integrada entonces por el presidente Salomón Schneider, Moisés Melman como secretario, Jose Dujovne como tesorero y los señores Jacobo Schufer, Israel Gavinoser, Gregorio Kaplun y Jacobo Gelman como vocales. Con el correr de los años el sueño de este grupo de productores se hizo realidad.Así, la Cooperativa Agropecuaria de Rivera Ltda. se transformó en la única cooperativa de pastoreo del país.
¿En qué consiste este servicio? "Si bien cada productor tiene su explotación, cuentan con la opción de extremos donde se hayan quedado sin alimento, producto de alguna sequía. Así, los asociados evitan tener que ir a alquilar campos o comprar alimentos afuera", explica Daniel Krotter, médico veterinario y gerente de la entidad, que agrega: "Por año ingresan de 1.500 a 2.000 cabezas en estos lotes de pastoreo".En la actualidad, la institución está compuesta por aproximadamente cien asociados entre mediados y pequeños productores, de los cuales cuarenta están activos. Cuentan con 4.600 hectáreas entre propias y alquiladas, poseen un tambo ubicado en el campo El Meridiano, son dueños de 700 vientres de cría y también de un feedlot con hotelería. Además, los productores asociados también pueden acceder a través de la cooperativa a un pull de siembra compartida y a la compra de insumos.Sumar voluntadesLa cooperativa logró subsistir a través de los años.
De todos modos no fue una tarea fácil mantenerse unidos, ya que en los últimos diez años muchos asociados han dejado de formar parte de la entidad. Si bien para Krotter no hay un denominador común para explicar este proceso, sí se atreve a señalar algunos factores como la edad del productor, la falta de continuidad en los proyectos, la escala de las explotaciones, la subdivisión de la tierra, las situaciones climáticas adversas y la falta de políticas estables en el sector, así como también de asistencia al pequeño productor.
La creación del tambo surgió en parte como una propuesta para incorporar productores al sistema. Fue entonces cuando se decidió instalar un tambo en el El Meridiano, uno de los campos de la cooperativa. El nombre del establecimiento se debe a que se encuentra en el límite entre la provincia de Buenos Aires y La Pampa, y está dividido justamente por el meridiano de longitud 60º del Hemisferio Occidental. Por el momento son 35 los asociados que se incorporaron a la nueva actividad. Cuentan con 200 vacas, de las cuales obtienen una producción de 6.300 litros diarios que es entregada a la firma La Serenísima.El organigrama por el cual se rige el establecimiento está compuesto por un gerente, que es secundado por un encargado general y los acompañan un auxiliar administrativo, un tambero con su ayudante, tres puesteros y dos tractoristas.
Valores esenciales
El asociativismo y la equidad son dos de los pilares fundamentales para que una cooperativa continúe con vida. Son muchos los obstáculos que surgen en el trabajo diario de una cooperativa, pero en La Rivera parecen haberlos sorteado una vez más. "Yo creo que los valores no se pierden, pero hoy en día el productor, por distintos motivos, es más individualista... como lo es la sociedad en su conjunto", reflexiona Krotter. "La Cooperativa Agropecuaria ha cumplido una misión y continuará haciéndolo en la medida en que sus asociados y dirigentes continúen con la misma tenacidad, honestidad, sin personalismos y, por encima de todo, con verdadero espíritu cooperativista", manifestaron orgullosos los rivereños durante los festejos del centenario de la ciudad.
Por María del Sol Fahler, con la colaboración de Daniel Krotter