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Salir de la zona de confort. Es el concepto que manejan los técnicos del grupo CREA Gálvez a la hora de definir las consecuencias que trajo en la zona la crisis del trigo. Concientes que es el cereal el que debiera enseñorearse de estos campos, pero que forzado por la intervención, ha tenido que dejar paso a nuevas alternativas, que en las legumbres encontraron un complemento ideal.

El Ing. Gabriel Prieto es un referente nacional en el tema arvejas, y cada año monitorea los vaivenes de este cultivo en el sur provincial. “En el sur de Santa Fe tenemos un aumento de 15 % de legumbres, a mano de la arveja que creció y la lenteja, que se mantiene. Cayó el garbanzo y la cebada”, le dice a Campolitoral mientras recorremos el lote.

Para Prieto este es otro año atípico, ya que arrancó con condiciones muy buenas hasta que la demanda de agua pasó a ser muy importante y el rinde de los cultivos de invierno se vio afectado. Además, destaca que entre las virtudes de estos cultivos, respecto de los cereales, el requerimiento de agua en arveja es menor: “un lote con 35 mm. de riego fue la diferencia entre el éxito o salir empatado”, señala.

Según el especialista, las lluvias que se deberían haberse dado a fines de septiembre y comienzos de octubre nunca llegaron. Por eso, la situación en general de toda la región pampeana refleja una marcada deficiencia de agua. “En muchos lugares no hay más de 400 mm. para todo el año, y se identifica una zona un poco mejor como el norte de Buenos Aires para las legumbres. El tema ahora es ver qué pasa con el clima al momento de cosecha, ya que sabemos que tanto el trigo como las legumbres no son amigas de los excesos de humedad en esa etapa”, aclara. Y agrega que probablemente las estadísticas digan que 2013 tenga un promedio de lluvias normal, “pero la frecuencia fue mala”.

Sin embargo, los niveles de producción y la superficie se han incrementado. Claro que no hay datos oficiales ni privados sobre este crecimiento, salvo el relevamiento de Prieto, que así lo comprueba.

En materia sanitaria, se registraron casos de pulgón y algo del complejo de chinches, que ya empieza a ser un tema preocupante para las legumbres, pero no hubo grandes problemas, dado los escasos niveles de humedad.

 

Ventajas comparativas


En referencia a las cuestiones de fondo, tanto Prieto como los técnicos de CREA destacaron que las legumbres no vienen a reemplazar al trigo, sino a complementarlo, y en ese sentido, recordaron que el productor que se “largó” con las legumbres y le fue tomando la mano al cultivo no las va a dejar fácilmente, porque le “vio el nicho” complementario al trigo. Es más, hay productores que para intensificar la producción dejaron de hacer soja de primera y tienen un modelo de rotación trigo soja maíz, de tres cultivos en dos años. “Con la arveja podemos dejar al maíz como único cultivo anual, ya que por una cuestión de costos y de variabilidad de rindes, se puede optar por un maíz de segunda (rinde más parejo), relativamente más económico y con una estabilidad de rinde muy alta”, destaca Prieto, agregando que en los últimos años, tuvimos 3 años “Niña” y en esas campañas, los maíces de segunda nunca bajaron de 9 mil kg./ha., con rindes excepcionales de hasta 13 mil kilos en la zona Gálvez (sobre garbanzo). “Sobre trigo, el maíz de segunda es un poco más costoso desde los requerimientos de nitrógeno, que si lo hacemos sobre legumbre. Por otro lado, la legumbre la va a dejar al maíz mucha agua, porque explora nada más que un metro en profundidad, mientras que el trigo se va a llevar toda le agua, y además la legumbre se cosecha 20 días antes, lo que permite retener agua y nitrificar la Materia Orgánica joven”, especifica. Son muchas ventajas para tener en cuenta.

Finalmente, aconsejó que los productores incorporen las legumbres de manera pausada, que no se tiren a hacer una gran superficie sin haber encontrado el nicho en la rotación. “Vemos muchos casos de este tipo, pero se requiere tomarle la mano al cultivo y su inserción en cada esquema de producción. La arveja puede producirse para grano, rotación, y también como forraje, a tenerlo en cuenta”, advierte.

 

Marcando la diferencia


Benjamín Lieber es el productor dueño del establecimiento donde se hacen los monitoreos, y -en coincidencia con Prieto- le destacó a Campolitoral que la arveja en la rotación no compite con el trigo, sino que es un complemento a los maíces de diciembre. “Nos cuesta mucho llegar con los lotes limpios a la siembra, entonces vemos que la arveja como cultivo de invierno es un excelente antecesor del maíz, no sólo por el aporte de nitrógeno, la Materia Orgánica, las raíces, sino también por la parte económica”.

En el establecimiento, ubicado sobre la ruta 11 entre San Fabián y Barrancas, el año pasado sembraron 10 hectáreas y este año 140. La idea es aumentar 50 hectáreas por año, en un franco convencimiento de este novedoso planteo.

Claro que tienen una “yapa”. La cercanía con el río les aporta la posibilidad superadora a unas 750 has. que se pueden regar con el agua del río a través de canales, aunque en esta zona el riego es complementario, no reemplaza al agua de lluvia. “En trigo se regaron 120 mm. por primera vez en nuestra historia por el alto precio del cereal que lo justifica, sino no lo hacemos, es muy costoso”, dice Benjamín.

Respecto de la incorporación de las legumbres, cree que en la zona se ve un poco de todo. “Desde hace un par de años se probó con la cebada, que al andar mal, derivó en la idea de no quedarse en un solo cultivo para diciembre y desfinanciarse”.

Para Lieber, esta zona no es tan legumbrera como el sur provincial. “Tan sólo algunos años de trayectoria hacen que hagamos estos ensayos en microparcelas para aprender todos juntos”. Y esta ha sido una campaña regular, porque si el año pasado se perdió mucho por exceso de agua, este año pasará algo parecido pero por la sequía.

“Sin embargo, estoy convencido que mucho del resultado de la campaña dependerá del uso previo de los lotes. Los lotes bien rotados, bien fertilizados y bien manejados van a tener un resultado mejor que aquél que no lo hizo o que viene de monocultivo año a año. Si bien la arveja es un cultivo frágil, es un buen negocio, tanto económico, financiero como agrícola”, resume este joven productor.

“Ajustando el manejo pudimos lograr buenos rindes promedio respecto de la zona (45 a 50 qq/ha). Hasta el año pasado la gente estaba desganada con el cultivo. Este año pintaba bueno por el precio y el clima. Lo primero se cumplió, lo segundo no. Por eso, aquel que no hizo buen manejo le va a ir mal. Y el que viene rotando tendrá rindes aceptables y podrá aprovechar el buen precio”, expresó.

 

Cuestiones de fondo


Para la Ing. Doria Turchi, del grupo CREA Centro de Santa Fe, la arveja para esta área agroecológica tiene falencias importantes de información, “es un especiality sin demasiada historia en la región”. Además, destaca los claroscuros de este crecimiento. “Si bien abre la paleta de productos, es una señal de alarma que obliga a salir de nuestra zona de confort, lo cual puede ser muy beneficioso, pero también habla de una situación que no es la de siempre o la mejor”, dice en referencia al ocaso del trigo.

Por eso, esta recorrida surgió como una respuesta a esa falta de información y a la cual vienen trabajando conjuntamente con CREA, los productores y los técnicos de INTA. “Un par de años de experiencia en el cultivo requiere trabajo, habrá mucho de azar, aceptamos las limitaciones y seguimos aportando si es una herramienta de paliativo para una situación que no es la normal para nosotros”, aclara.

Consultada sobre el tema de las malezas, analizó que es la consecuencia de una situación cortoplacista forzada al monocultivo. “También se hace necesario un mea culpa del sector a la hora de no implementar sistemas productivos a largo plazo: rotación, incorporación de gramíneas, pensar en el largo plazo, ese es el camino”. Para Turchi se hace necesario tener una visión sistémica y no simplificada, “pero el productor está atajando penales por todos lados, debe ser especialista en maquinaria, cultivos, impuestos, etc. Y eso lo saca un poco de foco, y cuando un sistema se simplifica tanto como el nuestro con el monocultivo, pierde estabilidad”, analizó.

La sinergia se ve. Optar por el “vaso medio lleno” fue el camino de entrada de este cultivo que crece a ritmo sostenido y plantea estrategias superadoras. Porque salir de la zona de confort trae aparejado estas cosas, poder fugar, pero hacia adelante.

Equipo de trabajo

Según el Ing. Diego Pérez, la reunión surgió por inquietud del CREA Gálvez, luego de un proceso que ha venido incorporando a la arveja por los problemas del trigo. Pero si bien todavía quedan muchas cosas por aprender del cultivo, su gradual incorporación intensificó la rotación, porque - una vez más- “la arveja no compite con el trigo y agrega un cultivo más a la rotación. Esto trajo un sistema más intensivo y más sustentable, con más organización de la mano de obra, más trabajo. Ahora los campos quedan vacíos menos tiempo”, especificó Pérez.

“Esto nos permitió aprender de otros cultivos para poder intensificar la rotación. Esto nos ayudó mucho, más uso de fertilizante y de otros productos al planteo”.

Según Pérez, una arveja como cultivo antecesor al maíz de segunda fija de manera biológica el nitrógeno del aire, esto le agrega un plus nutricional y mayor eficiencia de agua.

“Estamos captando casi todo el agua utilizada, los niveles de infiltración han mejorado en la zona notablemente. A nivel nacional no hay información sanitaria, aunque ya tenemos ensayos de control de enfermedades, sobre todo de Ascochita (hongo), y estamos apuntando aplicaciones para mejorar la calidad del grano”, dice en materia sanitaria.

Finalmente, destacó que en la zona, el área de otras legumbres como el garbanzo cayó, aunque lo que se hizo está muy bueno, “pero creo que no es un cultivo ideal para nuestra región”. En la zona de influencia de CREA Gálvez monitorean un crecimiento de arveja y de trigo, puntualmente unas 400 has. cada uno respecto de la campaña pasada.

“La ventaja de incrementar el área estuvo sustentada en que los lotes tenían el agua y perfiles llenos al momento de siembra, pero en general mantenemos una gran interacción con el INTA Gálvez, algo muy gratificante”, remarcó.