En la Argentina se observa un aumento en el volumen negociado. De a poco se acelera el desprendimiento de mercadería por parte de los productores.
De acuerdo al Ministerio de Agricultura, 36,5 millones de toneladas de soja 2012/13 era el volumen vendido al día 16 de octubre pasado. Ello representa cerca de un 76% de la producción estimada. Este ratio ya no está tan por debajo del usual.
La situación es diferente en lo que respecta a la nueva cosecha.
Según este Ministerio, hasta mediados de octubre se habían negociado alrededor de 1,7 millones de toneladas. Este cifre es claramente inferior a la de 3,55 millones del año anterior.
En tanto, la siembra avanza a duras penas en el cinturón de la pampa húmeda. La escasez de humedad de los suelo es un patrón común en las mejores áreas sojeras del país.
A consecuencia de ello, la siembra de soja de primera ya tiene un visible retraso con relación a las fechas usuales lo que podría –aunque todavía hay tiempo para que se corrija- provocar que el cultivo pase por su etapa crítica en momentos de gran calor y un retraso en la trilla de esta oleaginosa con su consecuente demora en el ingreso al circuito comercial.
La cuestión no es menor ya que la Argentina abastece el 50% del mercado internacional de harina de soja.
Este fantasma ya actúa como soporte en los precios internacionales aún cuando los pronósticos respecto al clima en EE.UU. son muy favorables para la evolución de la trilla de la soja. Se estima que habría superado el 80% de la superficie.
Los cálculos privados hablan de una producción norteamericana que roza el nivel de 86 millones de toneladas con rindes de aproximadamente 28 QQ por hectárea.
En este cuadro de una buena cosecha procedente del norte pero ciertas incógnitas respecto a la oferta que podría aportar Sudamérica, la demanda mundial es el trampolín más decidido en la formación de los precios de la soja, ahora especialmente traccionada por una sucesión de días de depreciación en el dólar respecto a las principales divisas como por ejemplo el euro.
El tipo de cambio pasó de 1,365 a 1,38 dólar/euro. Es la relación más elevada en mucho tiempo. Obviamente, además de incrementar la competitividad de EE.UU. tal cuadro posibilita un aumento en la capacidad importadora de los grandes compradores de soja, no sólo de este país sino de cualquier lugar del mundo. Así las cosas, la demanda global queda estimulada.
La potente maquinaria de absorción china sigue en marcha, sobre todo en lo
referente a poroto. Ello explica -en gran parte- la firmeza del precio en un
período de oferta derivada de la cosecha de EE.UU.
Con la presión de la oferta del norte y el inicio de la campaña del sur, los
valores estarán sujetos a una apreciable volatilidad, acentuada por la acción de
los fondos.
Deberemos soportar jornadas negativas pero también otras favorables, aunque seguramente en una tendencia sostenida, en un mundo donde el rol de la Reserva Federal de EE.UU. es gravitante por su acción que repercute directamente en el valor del dólar respecto a las demás divisas.
A medida que éste pierda valor, la competitividad del país mejorará y, al mismo tiempo, la capacidad de compra de los importadores de soja y sus derivados se elevará. Habrá que seguir de cerca tal comportamiento.