El tema es difícil de dilucidar dado el alto componente de intereses involucrados. Pero, lo real es que se han anunciado futuros cambios.

La Unión Europea acaba de poner sobre la mesa una gama de propuestas con la intención, aparente, de permitir una mejora en las condiciones de exportación que sufren los países subdesarrollados.

La Argentina es una de las naciones más perjudicadas por la política de subsidios que practica la U.E.

La cuestión es que este bloque comercial sorprendió al mundo con estas propuestas dirigidas a bajar subsidios a las exportación de productos agrícolas y aranceles de importación.

Si bien estas propuestas no significan un cambio de rumbo, dentro de lo que se denomina la Política Agraria Común (PAC), la realidad es que algo está pasando.

Porque si no fuera así, no tendría ningún sentido haber anunciado tales propuestas.

Por ello, bien vale concluir o que se trata de una estrategia para distraer o que hay alguna intención real para empezar a modificar la madeja de ayudas y subsidios, que sostienen la ineficiente producción de la U.E.

El plan recientemente presentado por el Comisariato de Agricultura de la U.E. a la Organización Mundial del Comercio (OMC) incluye una reducción de 36% en los derechos de aduana a la importación (aranceles) y una rebaja del 45% de los subsidios a las exportaciones así como una disminución del 55% de los apoyos internos a la agricultura, bajo la condición de que la carga sea compartida por los países desarrollados.

Las nuevas propuestas serían llevadas a cabo en un período de seis años para los países desarrollados y de diez años para los subdesarrollados, a partir del año 2006.

La cosa ha sido bien publicitada, de manera tal que estas propuestas parezcan algo diferente y nuevo. Pero, digamos la verdad. El plan es apenas un maquillaje a la PAC.

En tal sentido, si este plan es un paso para ir avanzando en la liberalización, el panorama es alentador.

Pero sin en lugar de ello, se trata de cambiar para no cambiar el fondo, el panorama es decididamente agraviante para las naciones realmente competitivas en las exportaciones agrícolas.