Apurados por el tiempo, los sojeros tucumanos se vieron obligados a pasar por
alto el hecho de que las lluvias en el campo fueron escasas y generalizaron la
siembra en toda la provincia.
El inicio de la campaña venía demorado porque los campos no lograban obtener
el perfil hídrico adecuado para desarrollar el cultivo. “Para la siembra se
requiere entre 80 centímetros y 1 metro de humedad en los suelos, pero se
comenzó a cultivar en campos que no superan los 40 o 50 centímetros”,
informó el consultor agropecuario Oscar Ricci.
Los productores locales proyectan realizar en esta campaña una cosecha similar
a la del año anterior, cuando se sembraron 220.000 hectáreas con soja y se
obtuvo un récord de 600.000 toneladas del grano.
En el área central sojera de la provincia -ubicada en los departamentos
Burruyacu y Cruz Alta- se produjeron dos lluvias en las últimas jornadas que
sólo aportaron unos 15 milímetros de agua cada una. En el sur tucumano pasa
algo similar: hasta Alberdi se presenta un nivel aceptable de humedad, y en la
zona de La Cocha se observan problemas hídricos en los campos.
Ricci comentó que en la zona marginal sojera, en la cual no se cultivó trigo
este año, los perfiles hídricos son aceptables.
El especialista hizo hincapié en que no hay mayores problemas por ahora, por la
falta de agua, salvo que la demora en algunos casos exige un mayor tratamiento
en las malezas que crecen en los campos. Estas consumen la poca humedad que hay
en los suelos. El consultor advirtió que se esperan precipitaciones importantes
para mediados de la próxima semana. “Por ahora, las lluvias seguirían siendo
aisladas”, apuntó.