La evolución de la economía de EE.UU. está resultando, sorprendentemente, más favorable de lo que se estimaba hace poco. Y, en consecuencia, los mercados financieros presentan un cuadro relativamente positivo.
En este esquema no sorprende que, desde febrero pasado, el dólar haya comenzado a recuperarse respecto a la mayor parte de las restantes divisas. Contra el euro, por ejemplo, el dólar viene mostrando en los últimos días una persistente mejora.
El gráfico es claro:

En un momento en que la cosecha de América del Sur está en pleno ingreso, con un volumen récord en Brasil y Paraguay, la noticia de que el dólar se afirma no ayuda para nada al sostenimiento de los precios agrícolas.
Ello explica la tendencia negativa de los fondos de inversión. Ellos revelan un comportamiento de aversión hacia las materias primas y, por ende, hacia los granos y sus derivados, acentuando las presiones hacia la baja en los valores. Además los fondos adoptan un conservador posicionamiento ante la inminente publicación de un nuevo reporte del USDA.
Pero en este tiempo de adversidad para los precios, existe un importante soporte que proviene de Brasil, país que podría aportar al mundo (fundamentalmente a China) una enorme masa de mercadería, pero que no lo hace por los problemas logísticos y gremiales a los que, actualmente, está sometido.
El cuadro en Brasil es harto complejo. Pese a que cerca del 60% de la superficie de soja ya está levantada, la entrada de la mercadería brasileña al circuito mundial se haya muy demorada.
Los buques graneleros deben aguardar durante prolongados períodos para la carga y posterior salida de los puertos como Paranagua y Santos.
No extraña, entonces, la noticia de que China cancelaría importaciones provenientes de Brasil por 2 millones de toneladas.
Sin embargo, tal soporte tiene patas cortas.
Porque la cosecha argentina avanza con celeridad, merced a las relativamente buenas condiciones del tiempo. Se estima que más del 12% del área núcleo ha sido cosechada. Y los rindes serían bastante buenos. Según GEA (BCR), el promedio llegaría a 36 quintales por hectárea.
Se trata de las sojas de primera, es decir de aquéllas que están en mejores condiciones por haberse sido menos afectadas por las sequía de enero y primera parte de febrero.
La entrada de la mercadería argentina llega, entonces, en momentos de fuertes cuellos de botella en el suministro. Porque a los problema de Brasil se unen las necesidades chinas que, por la escasa disponibilidad con que cuenta, hoy no encuentran satisfacción en la oferta de EE.UU.
El país del norte tiene, al momento, dificultades para abastecer las demandas chinas. Según el USDA, EE.UU. ha comprometido casi el 90% de lo previsto como exportación, de toda la campaña. Y la para la nueva todavía falta un buen tiempo.
Este cuadro mundial, de ríspida fluencia, explicaría el comportamiento de China. Durante el nuevo año, casi la totalidad de sus importaciones, ha procedido de EE.UU. por una parte. Y por otra, habría importado un volumen inferior. El total, durante el año, seria de casi 8 millones de toneladas. Se trata de un volumen casi 10% menor respecto al del mismo período del año 2012.
Frente a estos cuellos de botella, China habría decido desprenderse de parte de la mercadería que conforman sus reservas estatales. Se habla de aproximadamente 1,5 millones de toneladas.
Pero de ahora en más, la presión de la oferta de Argentina se hará sentir. Sólo un comportamiento muy conservador por parte de los productores, a la hora de vender, permitirá que el precio se mantenga.
La política de cuenta gotas, según necesidades.
Abril será testigo.
Claro está: si las condiciones logísticas y gremiales del Brasil mejoran, los valores se verán sometidos a nuevas presiones. Ciertamente negativas.
Sin embargo, más a la larga, la cosa podría cambiar porque –no olvidemos- las existencias mundiales son bajas. Y así la tendencia enfilaría en suba, según evolucione la nueva campaña en el norte. Porque para que los precios no levanten la cosecha en EE.UU. debería ser excelente.
Algo que no es tan fácil de lograr.