Una cosa es la Argentina y otra -por lo visto bastante distinta- resulta
Brasil.
En la primera, las lluvias han hecho desastres; y por eso estamos hablando de
48-49 millones de toneladas.
Los excesos de agua han azotado la zona núcleo que define el nivel productivo
nacional.
Aunque la BCR estime que, sobre un área de intención de siembra de 19,5 millones de hectáreas, la producción alcanzará a 53 millones de toneladas, la cruda realidad indica que, con tanto problemas acaecidos, el nivel, como hemos dicho, será inferior.
Según sea el drenaje de las aguas en los próximos quince días, habrá más o menos producción. Pero difícilmente las condiciones se reviertan a un punto tal que el país supere la mencionada cifra de 49 millones.
Para colmo de males, las condiciones climáticas adversas abren un interrogante sobre la superficie que efectivamente se sembrará con soja de segunda, pues la intención estaría cambiando hacia maíces tardíos, dado el retraso de muchos lotes en ser implantados.
La expectativa sobre una descompresión de precios parece ser compartida por muchos. Algo está pasando… Los exportadores de granos de nuestro país se encuentran retrasados en sus ventas. Según el Ministerio de Agricultura argentino, al 12 de diciembre, apenas se habría vendido el 8% de la futura cosecha. Se trata de algo así como 4 millones de toneladas.
Vale comparar con lo que sucedía el año pasado para la misma fecha, cuando
tal volumen vendido llegaba al 22%, es decir cerca de 9 millones de toneladas.
Recordemos que este número es bastante cercano al promedio de los últimos años.
En cambio, en nuestro vecino país, lo que al comienzo se presentaba con grandes
interrogantes hoy se muestra con un futuro promisorio. Las lluvias caídas en el
sur del país abren una expectativa de producción similar –o quizás superior- a
la calculada por el USDA; en tanto, para el caso argentino, no tiene mayor
asidero.
Y el ritmo de ventas es mucho más acentuado. Habiendo sembrado la totalidad de
la superficie planeada, el ratio de soja vendida con respecto a la cosecha
futura se aproximaría al 55%, un número superior al del año pasado para la misma
fecha.
La proyección para Brasil establece un volumen de 81 millones de toneladas. Y
éste es un número que puede subir algo más aún. Hay que ver cómo sigue el
tiempo.
En tal caso, estaríamos en el peor de los mundos.
¿Por qué? Pues porque tendríamos una menor producción, con precios que no se
condicen con tal nivel productivo, pues Brasil compensaría en gran parte la baja
productiva de la Argentina.
Obviamente, todavía no hay nada escrito al respecto pues es muy temprano para
definir niveles.
Pero el cuadro actual predice una siesta en los precios. Según continúe el
esquema productivo en América del Sur, la siesta habrá o no de prolongarse.
De hecho, hoy 26 de diciembre, por la soja con descarga inmediata, se abonó $ 1.860 por tonelada, esto es $20 menos que la última jornada, en tanto que por mercadería de la nueva campaña no hubo ofertas abiertas.