Estimar la producción de granos en un volumen de 107 millones de toneladas, hoy es, al menos, un ejercicio de ingenuidad extrema. Un volumen así constituiría un récord histórico algo imposible de pensar en un año azotado y amenazado por todo tipo de inclemencias climáticas.
El trigo es el ejemplo más patético, con una estrepitosa baja no solo en volumen sino también en calidad. Mientras oficialmente se habla de 11.10 millones de toneladas, la realidad es que difícilmente alcance el nivel de 9.5 millones de toneladas, cuando la campaña 2011/12 fue de 13.2 millones.
Hoy jueves 6 de diciembre está lloviendo copiosamente en la región agrícola; hasta ayer el problema de exceso de humedad era grave; ahora el cuadro se está complicando más y más...
Vamos a ver.
Las autoridades hablan de una gran cosecha, en una campaña donde la incertidumbre es la que impera en el comportamiento de los agricultores.
El Banco Central, por ejemplo, ha estimado en un informe publicado recientemente que la cosecha sumará 6 mil millones de dólares adicionales a la economía que equivaldrían a 1,8 millones de dólares en concepto de derechos de exportación.
Los números, más que preocupación, son motivo de alarma. Porque la cruda realidad está muy distante de ellos.
En las actuales circunstancias, no es racional apostar ni siquiera a una cosecha “normal”. Todavía hay alguna posibilidad de que así sea. Pero lo más probable es que ni llegue a un volumen de 95 millones de toneladas. ¡Cuán lejos de los 107 millones!
Agregamos más: la incertidumbre mencionada se refiere al girasol, el maíz y la soja, porque en lo que hace al trigo – y demás cultivos de invierno- ya se palpa la certidumbre de una cosecha de magros resultados. Es cierto que en la zona triguera las cosas están mejor, pero no podemos obviar que el cuadro en la zona núcleo es grave. Los rindes obtenidos hasta la fecha girarían en torno a 1,7 mil kgs. Y las perspectivas no resultan halagüeñas dadas las recientes lluvias y los pronósticos de más agua.
Así las cosas, la escasez de trigo será notable. Los exportadores han declarado compras por 4, 5 millones de toneladas. Y no podrán, en esta situación, aprovechar el cupo autorizado de 6 millones de toneladas.
En tal caso, es posible que enfrentemos un escenario paradójico: mientras el precio internacional seguiría en alza, por una contracción de la oferta a consecuencia de múltiples inconvenientes climáticos en el mundo, el precio local podría tender a la baja o, al menos separarse del primero, por la imposibilidad de exportar.
Así están las cosas en nuestro país. No es alentador el cuadro. Y muchos menos para el trigo.