Dentro del ambito de nla provincia de Chaco, las lluvias promediaron registros entre los 80 y los 100 milímetros, marca que solo de manera local pudo haberse superado. Esta oferta de agua queda por debajo de lo esperado para la zona, por lo cual el trimestre de primavera resultó muy desfavorable para la región del domo central, recibiendo apenas el cincuenta por ciento de los valores estadísticos.

Normalmente en este sector el mes de noviembre muestra un crecimiento destacado de las precipitaciones, alcanzando registros de hasta 150 milímetros. Esto define una coyuntura ajustada en el inicio de esta campaña que claramente queda vulnerable a las deficiencias hídricas.

Durante el pasado mes y ya desde el comienzo, comenzó a notarse un distanciamiento en los sistemas precipitantes de la región pampeana. Esas no eran buenas noticias para el NEA, región que a lo sumo podía aspirar a recibir las lluvias normales, que finalmente no se concretaron. Sumando a esta característica de precipitaciones deficitarias, a la ola de calor de quella primera semana, el balance hídrico de la región algodonera sufrió un retroceso notorio. Como dijimos, a pesar de la mejora de las lluvias en la segunda quincena del mes, la situación en gran parte del área agrícola principal del NEA continúa siendo deficitaria.

En el mapa de anomalía de la precipitación acumulada durante noviembre, se ve que la zona con lluvias por debajo de los valores normales se extendió hacia el centro de CB, SF, todo ER y la costa bonaerense, lo cual define el efecto producido por el bloqueo de los sistemas frontales sobre el centro sur de la región pampeana: sobreoferta de agua en esta última región y deficiencias pluviales hacia el noreste. El NOA con un comportamiento más independiente de los sistemas frontales que avanzan desde el sur presentó un comporatmiento pluvial más acomodado, incluso con lluvias destacadas en el extremo norte de Salta.

Volviendo al Chaco y a pesar de un comienzo de mes muy cálido, el devenir de noviembre fue acomodando las marcas térmicas hasta ajustarse a promedios mensuales prácticamente normales o con ligeros corrimientos positivos. Es decir al tiempo que llegaron las precipitaciones en la segunda quincena, también se moderaron las altas temperaturas.

Al cabo de esta primera semana de diciembre, habrá algunos sectores que podrán contar con una mejor significativa, sin embargo, otros quedarán rezagados en la disponibilidad hídrica. Consecuentemente la condición de humedad de suelo en la región algodonera principal del país es heterogénea y queda muy expectante de lo que pueda suceder con la mejora prevista para la segunda década del mes.

Recordamos que este sector del país debe recibir un mínimo de 150 milímetros mensuales para poder proveer de agua a las coberturas y además sobrellevar las exigencias atmosféricas. Lluvias por debajo de este monto generan un impacto negativo en el balance hídrico, mucho más si se tiene en cuenta el arrastre deficitario de las reservas del trimestre previo.

En resumen el comienzo de la campaña algodonera, no viene fácil. Como mencionamos el mes anterior El Niño no estará presente dando un plus de agua para la zona, por lo tanto todo se remite a la dinámica de escala regional. Se han visto señales positivas con las lluvias observadas en el sudeste de Paraguay y la Mesopotamia y es perfectamente razonable esperar que estos sistemas precipitantes se desplacen hacia el oeste.

Las dos últimas décadas de diciembre pueden verse beneficiadas por este proceso y en este sentido es más probable que el volumen de agua crezca hasta alcanzar los 150 milímetros y en forma localizada superarlo. Justamente lo que actualmente necesita el Chaco y gran parte de la zona algodonera es un generalizado desvío positivo de las precipitaciones. Esto es vital para satisfacer la demanda creciente de los cultivos y el ingreso a la época donde normalmente el patrón térmico y de radiación se vuelve muy exigente.

  • Por CCA - exclusivo Agrositio
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