Recién en la última semana del mes del pasado mes y en la primera semana de noviembre las anomalías de las temperatura superficial del mar orillaron el medio grado de desvío positivo en el Pacífico Ecuatorial central, lo cual no puede considerase relevante como elemento forzante del clima a escala planetaria y sobre todo en el sudeste de Sudamérica. Dicho esto, las lluvias excesivas del último trimestre no se vinculan al fenómeno de El Niño y posiblemente no tenga una influencia marcada en el resto de la campaña a la hora de buscar argumentos para justificar el comportamiento pluvial de los próximos meses.
Durante el mes de agosto los modelos de pronóstico promovían un escenario más consolidado para este evento, sin embargo conforme ha transcurrido la primavera el mismo se ha desdibujado. De este modo, la dinámica de escala regional es la responsable de los patrones pluviales asimétricos que se vienen observando en el sudeste de Sudamérica.

FIGURA 1: Anomalías de las temperaturas Superficiales del Mar (fuente: NOAA)
El océano Atlántico frente al litoral que va desde el sur de Brasil hasta las costas bonaerenses, mantiene una tendencia hacia anomalías positivas, es decir ha estado y parece que seguirá más caliente que lo normal. La presencia de estas anomalías se han ido reconfigurando, pero en general manteniendo un patrón cálido. Esto se traduce en una mayor entrega de humedad a la atmósfera circundante y por lo pronto este factor tiene en la actualidad, por cercanía y persistencia, mayor interés para la performance pluvial de la región pampeana.
Como hemos explicado en otras ocasiones durante el semestre cálido las lluvias de la región pampeana dependen fuertemente de la humedad que aporta el flujo del norte y en particular la componente noreste. Aquí es donde se acoplan las anomalías oceánicas con la circulación atmosférica. Como mencionamos anteriormente un litoral oceánico cálido potencialmente entrega mayor vapor de agua a la atmósfera, este vapor de agua es transportado al continente por la circulación del noreste, influyendo y en muchos casos determinando los escenarios pluviales.
Si esto fuese una relación causa efecto, estaríamos en condiciones de anticipar la continuidad del escenario húmedo para gran parte de la región pampeana, sin embargo, a medida que aumentan las temperaturas medias la capacidad de la atmósfera para contener vapor de agua es mayor y en consecuencia la condensación se hace menos efectiva. Es decir ante un mismo volumen de vapor de agua, si la temperatura es más baja, la condensación es más eficiente y en consecuencia aumenta la probabilidad de que se repliquen los sistemas precipitantes.
El mes de noviembre está marcando un camino hacia un patrón pluvial de menos frecuencia de eventos y con menores milimetrajes. Hoy por hoy y sacando las zonas que padecen anegamientos en el centro oeste de BA, la situación de reservas en la región pampeana puede considerarse muy favorable.
En gran parte de la región pampeana lo necesario para el mes de noviembre es que llueva poco, sin embargo estimamos que el escenario normal, es decir un piso de lluvias en los 100 milímetros es el que puede imponerse.
Conclusión
- Los pronósticos de finales de invierno que auguraban la presencia de un evento Niño para la primavera y comienzos de verano no se han validado.
- Actualmente este indicador se mantiene neutral y a lo sumo evolucionará temporariamente hacia un evento débil.
- Debido a que el impacto sobre las lluvias es más evidente en el bimestre Noviembre/Diciembre, posiblemente ya no cuente como un indicador de peso para el resto de la campaña.
- Por CCA - exclusivo Agrositio
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