Después de las imágenes de los bloqueos y de los aproximadamente cinco millones de litros que se tiraron la segunda semana de agosto, sigue la incertidumbre respecto de lo qué lo que va a pasar con el sector. Hubo un acuerdo en Rosario pero éste sólo tuvo como objetivo acabar los bloqueos. Así lo manifestó José Di Nucci, presidente de la Cámara de Productores de Leche de la Cuenca Oeste de Buenos Aires (Caprolecoba).

No obstante, la incertidumbre y el mal humor sigue en los tamberos que amenazan con nuevas medidas de fuerza. Lo concreto es que el productor hoy sabe que no va a cobrar dos pesos por el litro de leche pero que sí la industria le deberá respectar el precio pagado en mayo por los sólidos. Esto significa que el precio se seguirá manteniendo igual o por debajo de lo cobrado en el mismo período de 2011.

Además, el Gobierno está trabajando en un Estudio de Competitividad que podría estar listo en un mes o un poco más y que a través del análisis de los costos de producción y elaboración determinaría las medidas necesarias para corregir las distorsiones en la cadena. Sin embargo, parte de la producción no ve a este estudio como una solución a largo plazo. "Este estudio es un avance del Estado sobre una actividad privada que ocasionalmente podría llegar a tener una solución pero habitualmente va a ser un problema. Esto lo tengo claro porque es imposible que la gente que no está metida en esto sepa más que nosotros, que trabajamos desde hace muchos años en el sector", sentenció Di Nucci.

En este sentido, el dirigente señaló que la solución tiene que venir de la cadena. "Necesitamos una fuerza de mercado, de la que hoy carecemos, y que se puede lograr mediante estrategias de mercado y que muchas veces pasa por manejar la oferta, pero esto decidido entre aquellos que lo ofrecen, o formas de competir que no sean tan destructiva como las que estamos teniendo ahora", detalló.

Aunque el estudio cuenta con el asesoramiento de cuatro técnicos de la producción, el máximo representante de Caprolecoba aseveró que ellos son consultados por los funcionarios pero que sus opiniones puede llegar a ser tomadas cuenta como no. "Lo que deciden son los políticos", resaltó.

"Más allá de las posiciones de más o menos intervencionistas, acá no se trata de estar a favor del libre mercado o de la economía dirigida, se trata de ser un poco racional y pensar cómo va a poder solucionar un tema tan difícil alguien que no sabe nada del sector. Estoy viendo que esto que hoy se ve como una solución, mañana va a ser un problema", argumentó.

"Esta idea puede que suene ingenua pero es menos ingenua que la de aquellos que piensan que con medidas de fuerza pueden solucionar los temas. Incluso eso me parece más infantil más que ingenuo", indicó.

LA UNIÓN HACE LA FUERZA

El conflicto dejó en evidencia una vez más las desunión que hay en la producción. "Lo más grave que fue la discusión que se generó entre los productores porque nos guste o no vamos a seguir en esto, lo que significa que los que se han maltratado van a tener que volver a sentarse en una misma mesa", puntualizó Di Nucci.

Para el dirigente, esta situación demostró principalmente una debilidad del Gobierno. "El Ministro de Producción Santa Fe y el Subsecretario de Lechería de la Nación no debieron permitir que un sector expulsara a otro de la reunión. Es muy grave porque el negocio sigue, las dificultades en algún momento se van a superar pero esta
tensión que se está generando va a ser más difícil de superar".

Pero la desunión de los productores no es un tema nuevo. "En todas las reuniones cuando hay bases se habla de unidad pero los dirigentes están haciendo todo lo posible para mantenernos separados, es una incongruencia". En este sentido, explicó Di Nucci que Caprolecoba ha presentado a las distintas entidades y organizaciones un proyecto con la intención de formar una organización única, democrática y participativa. "Hemos recibido apoyo de mucha gente que lo ha escuchado, pero se ve que hay dirigentes que no se entusiasman con esto porque temen perder algún privilegio", sentenció.