Los productores agrícolas argentinos reducirán la cantidad de hectáreas sembradas con maíz a partir de septiembre de este año, corridos por el aumento de los costos de producir el cereal, que duplica la inversión necesaria para cultivar una hectárea de soja.

Según la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BC), que emitió ayer su primera proyección oficial, el recorte de la intención de siembra de los agricultores alcanza al 20% de los campos que se sembraron el año pasado. De esta forma la superficie tentativa de siembra con destino a grano comercial del nuevo ciclo se estima en 3,1 millones de hectáreas, indicó la entidad.

El área finalmente sembrada es mayor, pero la producción se destina a forraje animal y no entra en el circuito comercial.

La baja es un dato negativo, pero representa una leve mejora de las estimaciones para este año, que indicaban hace un mes que el recorte de superficie alcanzaría el 25% respecto de 2011. Por eso, la BC mostró el dato con cierto optimismo.

El incremento de precios internacionales registrados durante las últimas semanas volvió a captar la atención de muchos productores, expresó la entidad. El maíz cerró ayer en u$s 313 por tonelada en Chicago cuando hace un mes ese valor alcanzaba los u$s 290, es decir que, incluyendo la baja de esta semana, sigue 8% arriba del mes pasado, y 14% por encima de los valores de agosto de 2011. En paralelo, los precios del Mercado a Término de Buenos Aires (MatBA) para abril de 2012 ascienden a u$s 193,5, un valor tentador para los productores.

Los agricultores nacionales también se veían desmotivados a sembrar el cereal por el control a las exportaciones que rigió en las últimas cinco campañas y este año comenzaría a descomprimirse.

El gobierno nacional prometió liberar para la exportación 15 millones de toneladas del cereal de la cosecha 2013, basándose en una estimación de producción de poco más de 23 millones de toneladas. Al respecto, la BC comentó que hay signos positivos que permitirían anticipar una fluida venta de la producción y ello también podría impactar de forma positiva sobre la actual intención de siembra de este cereal.

Tras la magra cosecha de la campaña 2011/12 por la sequía que azotó a buena parte del área productiva, una de las claves del ciclo actual será el financiamiento, que podría transformarse en un punto crítico a fin de definir el área que finalmente podría ocupar este cultivo durante la próxima campaña. asegura la BC.

En este sentido, la provisión de insumos viene muy retrasada este año respecto de los años anteriores. Según fuentes de la BC, hasta hace algunas semanas se había vendido el 20% de los insumos totales, cuando en otros años esa proporción ascendía al 70% a esta altura.