Como es razonable esperar durante el mes de junio, las lluvias más importantes tendieron a concentrarse en áreas mesopotámicas y del este de BA, sin embargo en esta ocasión el comportamiento mediterráneo de las precipitaciones, donde habitualmente las lluvias son escasas, se proyectó a gran parte de la región pampeana, con reducidas zonas mejor provistas. Las últimas jornadas del mes de junio y las primeras de julio, solo incorporaron algunas lluvias menores y lloviznas al total que ya se había acumulado hasta el viernes.

Las lluvias en general han sido pobres, exceptuando las áreas andinas patagónicas del sur de Neuquén, Río Negro, y norte de Chubut, incluyendo también sectores de la provincia de Misiones, el sudeste de ER y la zona de influencia de Ushuaia. En la primera quincena es muy probable que la irrupción de aire polar haya contribuido a generar condiciones meteorológicas muy estables, sin embargo durante la segunda quincena del mes predominaron masas de aire muy húmedas que promovieron un ambiente templado. Esta condición no se tradujo en precipitaciones de importancia y si bien el este de BA y la Mesopotamia sumaron algo más de lluvia que las zonas mediterráneas las mismas no fueron significativas.

La comparación de las lluvias observadas con los valores estadísticos de precipitación del mes de junio (1973-2011), resulta en el mapa de categorías de precipitación. Es muy extendido el predominio de precipitaciones por debajo de los valores normales, observándose franjas donde las lluvias fueron muy escasas. Recordamos que desde el NOA se desprende hacia el sur y hacia el este una extendida franja mediterránea donde normalmente las lluvias son muy escasas o incluso nulas. Dentro de esta franja por sectores ya desde mayo se transita la habitual estación seca. Sin embargo las provincias de BA, principalmente el este, este de SF y la Mesopotamia normalmente acaparan montos de lluvia más generosos. El mapa muestra con claridad en esta ocasión un avance del comportamiento de las escasas lluvias mediterráneas hacia el este. Esta condición ha sido muy favorable para las zonas que sufrieron inundaciones en Mayo (centro oeste de BA) y no ha promovido una retracción destacada en las reservas superficiales en sectores agrícolas o de pasturas ubicados sobre el este.

Si bien la escasez de lluvias del mes de junio, pudo haber generado algún retroceso en las reservas superficiales, la situación no tiene demasiado impacto debido a la época del año y al nivel de reservas que dejó mayo. La condición de humedad es homogénea para gran parte de las zonas trigueras principales de la región pampeana, observándose una disponibilidad más baja de humead que cae en niveles por debajo

En el comienzo de esta campaña de granos finos las reservas hídricas eran satisfactorias, a pesar de esto se viene concretando un retroceso importante en el área sembrada de trigo. Esto no obedece, en esta ocasión, a la componente climática. La misma puede estar generando algunos problemas en zonas con anegamientos, pero no podría justificarse la caída del área triguera solo en base a la situación del centro oeste de BA.

  • Por CCA - exclusivo Agrositio
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