Los futuros de la soja han estado en pendiente abajo durante los últimos días. Y así llegaron a un mínimo de algo más de un mes.

Recién, hoy 24 de mayo, ajustaron en suba. Lo que podría marcar una suerte de rebote.

Las mencionadas bajas se han dado después de un prolongado período de aumentos que, sin cesar, han permitido alcanzar valores internacionales superiores a u$s 550 por tonelada.

Sin duda es difícil desentrañar las razones de las desmejoras que son múltiples.

Pero si debemos resumirlas, deberíamos referirnos a los sucesos en la U. E. Pero antes de ello, vale recordar que aún con bajas los precios son altos.

Las preocupaciones sobre el futuro de la economía en general, por el agravamiento de la crisis económica en la zona Euro, han dado como resultado las liquidaciones de posiciones vendidas en commodities

El alejamiento de compradores especulativos de este mercado junto al esperanzador inicio de campaña en EE.UU. descomprimieron el mercado y, así, las bajas aparecieron en los día precedentes.

A este fenómeno de búsqueda de seguridad y de toma de ganancias de los fondos, debemos agregar la mejora del dólar en términos de euro y la depreciación del real en términos de dólar.

Desde marzo pasado, la devaluación de la moneda de Brasil ha sufrido una baja del 15%. Esto afecto los precios y complica las exportaciones en general provenientes de nuestro país.

Pese a todos lo temores imperantes, es muy posible que los valores, después de sucesivas caídas, tengan varias jornadas de recuperación.

Nos referimos a la inquietante volatilidad que, por cuanto los precios se ubican en niveles históricamente elevados, mayor es la propensión a estar bajo extrema volatilidad.

Una mirada más estratégica nos revela que estamos en medio de un período favorable para los precios. La tracción de demanda que ejerce Asia y buena parte de los países emergentes asegura un nivel de precios interesantes.

Este fenómeno no es circunstancial sino que responde al crecimiento de las clases medias en países como China e India.

Luego de haber “sufrido” las consecuencias de un período (entre 1950 y 1990, aproximadamente) claramente depresivo, hace unos diez años hemos emprendido uno nuevo donde los alimentos tienden a elevar su valor en términos de otros productos, como bien lo muestra el gráfico elaborado por la propia CEPAL de las Naciones Unidas.

Contribuyendo a la presión favorable a los precios, debemos destacar las últimas noticias que hacen referencia a una cosecha todavía menor en la Argentina que para el caso de la soja es muy grave.

Lo que ha provocado un mayor escepticismo sobre el volumen final de cosecha es la recolección de la soja de segunda que se esperaba fuese más benéfica. Pero las productividades finales no están resultando como se aguardaba.

Los recortes por la reducción progresiva del rinde medio nacional se potencian por las recientes excesivas lluvias sobre gran parte de la provincia de Buenos Aires que están dificultando la trilla. Y en muchos casos, se ha abandonado la idea de levantar las cosechas dado el anegamiento e incluso la inundación que sufren varios lotes.

De hecho la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, acaba de efectuar un nuevo recorte en su proyección sobre el volumen de de cosecha. Ahora calcula 39,90 millones de toneladas.