La seca aprieta la oferta y catapulta los precios
Que el maíz ya está en el horno, no es una novedad para nadie. Al menos para los
que están en el tema.
Estimamos que la baja será de aproximadamente un 35% respecto de los cálculos de
diciembre. Así las cosas, difícilmente el volumen de cosecha supere 20 millones
de toneladas.
En rigor -y a juzgar por cómo se ven desde las rutas los lotes de maíz en la
zona maicera por excelencia- se podría decir que ni llegará a esa cifra. Sobre
todo ahora que acabamos de pasar el fin de semana y las anunciadas lluvias
resultaron escasas en los mejores casos y nulas en los otros.
Por si ello no fuera suficiente, el ataque de plagas está muy presente.
Que la soja puede mejorar, lo sabemos también. Pero cada día que pasa se asegura un menor rinde en la cosecha. Además las plagas la acechan, como es el caso de las arañuelas, características de los años secos.
Seguramente, la caída con relación a las estimaciones de diciembre será de un 20%. Y así la cosecha apenas llegará a 42 millones de toneladas.
La meta de 52 millones, hoy resulta una fantasía. Y aún los recientes
cálculos del USDA de 50,5 millones, también.
Así está nuestro país.
Mientras tanto, en el resto de la zona agrícola de América del Sur, la cosa no
es tan distinta. El problema es grave sobre todo por el importante aporte que
hace Brasil a la oferta mundial.
En suma, la escasez de oferta sudamericana en los próximos meses se hará sentir.
Ya entrando en su mayor parte en el período crítico, las condiciones de humedad
son pésimas. En vista de ello, se nos presentan dos escenarios posibles.
O, a partir de ahora comienza a llover en forma generosa.
O no llueve lo necesario. Y se repite algo parecido a la campaña 2008/09. O
quizás, peor.
En caso de darse este último cuadro o algo similar, los precios tenderán a subir
mucho más.
Sea lo que fuere, la caída será gruesa y, así, las posibilidades de exportación
de EE.UU. seguirán creciendo. Tanto como los precios internacionales.
No por nada, la soja ya llegó en el mercado local a $1.300.
Este lamentable cuadro de pobreza de oferta se combina con un ambiente algo
mejorado en el plano financiero mundial.
El FMI ha anunciado su posición favorable a ir en ayuda de la U.E. Como
resultado de un optimismo en alza sobre los mercados europeos, el dólar sigue su
recorrido descendente y el petróleo su camino ascendente.
Así las cosas, no deberíamos sorprendernos si la soja en pocos días llega a $1.400.