Sudamérica sigue caminando en la cuerda floja. La falta de lluvias no sólo es cosa de la Argentina sino, también, de Brasil (en la zona sur), de Paraguay y otras áreas agrícolas de la región.
En Brasil la situación es diversa. Las lluvias caen con una mala distribución geográfica: o llueve mucho o hay sequía. Mato Grosso, el primer estado productor de soja, tiene una soja con un aceptable grado de desarrollo, pero Paraná sufre de falta de agua.
El cuadro en la Argentina es peor: la soja de primera, sufriendo y la de segunda (en gran parte, sin sembrar aún. Y respecto al maíz…qué decir; está en el horno.
La zona más rica del país es una de las más afectadas: 80% de la zona núcleo de maíz, que incluye las provincias de Córdoba, Santa Fe, Buenos Aires y La Pampa, está sometida a un gravísimo déficit hídrico.
Hoy puede afirmarse que el contenido de humedad en los suelos se asemeja al existente en el año 2008, cuando la sequía produjo una baja en la producción de granos de más de 35 millones de toneladas.
Pero con un agravante: ahora la sequía es más fuerte en la zona núcleo que en aquel entonces.
El mes de diciembre fue terrible y los pronósticos para los primeros días de enero, también.
Como el maíz, en general va primero, este cultivo es el más afectado. Nos referimos al sembrado en septiembre/octubre que, hoy, apenas tienen una altura de 1,20 m. Y, la soja también recibe el golpe.
Es difícil hacer una proyección sobre la próxima cosecha en el país. Sin embargo, podríamos decir que, en lugar de 52 millones de toneladas de soja, cosecharemos cerca de 48 millones. Y en vez de 29 millones de toneladas de maíz, algo más de 20 millones. El paso del tiempo irá mostrando la profundidad del problema.
El hecho de que Sudamérica esté en la etapa crucial para el maíz y para la soja es un elemento central en la presión a la suba de los precios.
Así las cosas, el nerviosismo es el pan de cada día. Por ello, los fondos están activos en busca de oportunidades, tomando posiciones.
La acción de los inversores en los mercados granarios, sobre todo de soja y de maíz, es resultado no sólo de la sequía, sino también de la mayor tranquilidad que muestran los mercados financieros en el mundo.
La mejor situación de EE.UU. y la falta de noticias desalentadoras en la U.E. ayudan a la demanda de granos y a las inversiones de los fondos.
No es poco cosa lo que sucede con los stocks de maíz de EE.UU. Con un nivel tan bajo, la demanda debe sortear los problemas de oferta y ello deberá repercutir en los valores.
Aún con el mundo incierto y la U.E. pasando el peor de sus momentos, el cuadro es de precios en suba. Lamentablemente, con una producción en baja.