En tanto, en el plano financiero internacional, el humor ha mejorado un poco, en Sudamérica la cosa se ha puesto difícil, ya que el esquema productivo agrícola está en la cuerda floja.
La Niña está operando a pleno y, lamentablemente, los pronósticos no hablan de lluvias para los próximos cinco días. Brasil y los demás grandes productores de la región sufren la falta de agua.
En la Argentina, el cuadro es alarmante. Lo que decimos no es escepticismo, es realismo. El nivel de humedad de los suelos sólo es (relativamente) adecuado en algunas áreas costeras del sur de Buenos Aires y en la provincia de Entre Ríos y en la zona este de la provincia de Santa Fe.
Resulta sorprendente la falta de difusión sobre la situación productiva de esta campaña. Al paso que vamos, no sería descabellado aguardar algo similar a lo sucedido en el 2008.
Nadie quiere que pase algo así. Pero es deber nuestro despertar del letargo, si todavía no lo han hecho, a quienes toman decisiones.
Obviamente, a lo largo de la cadena de valor, el eslabón agrícola lo sabe (y lo sufre). Aquéllos que están próximos a este eslabón, también. Pero… ¿lo saben los demás? El gobierno, por ejemplo.
Según el USDA, de diciembre/2011, la producción argentina de maíz 2011/12, llegaría a 29 millones de toneladas como resultado de un área sembrada de 3,8 millones de hectáreas.
Si ello se diese, las exportaciones serían de aproximadamente 20 millones de toneladas (20 mes y 15 año anterior).
Pero como están las cosas, con gran parte del maíz sufriendo el estrés hídrico, nos arriesgamos a estimar una producción de apenas 20 millones de toneladas. Así las cosas, las posibilidades de exportación quedarían reducidas drásticamente, y con ellas, el ingreso de divisas.
Con respecto a la soja, las perspectivas, aunque negativas, resultan un poco más alentadoras. Al menos por ahora.
Con problemas sanitarios y de desarrollo, las sojas implantadas revelan un estado crítico.
En la zona núcleo, también, los problemas se patentizan y requieren de gastos de fumigación adicionales. Todavía hay áreas sin sembrar a la espera de las lluvias.
El WAP del USDA de diciembre-2011 había estimado una producción de soja 2011/12, para la Argentina, de 52 millones de toneladas, en un área de 19 millones de hectáreas.
Dada la gravedad del cuadro climático, es factible que el volumen final se ubique por debajo de un volumen de 48 millones de toneladas. Hablamos de casi un 10% menos de las estimaciones oficiales.
Y es posible que este nivel se reduzca más si no se producen lluvias en los primeros días de enero.
Es mucho el dinero que dejaría de ingresar al circuito económico. Serían miles de millones de dólares.
Este es el cuadro. El año que viene será difícil. Obviamente, con un esquema de oferta amenazado, los precios tendrán un fuerte soporte.