La corrida que restó a los bancos en apenas un mes y medio el 19,4% de los
depósitos privados en moneda extranjera que mantenían bajo administración está a
punto de ser superada.
Aquello que se había transformado en una estampida en la segunda semana de
noviembre, cuando en medio de toda clase de rumores dejaban los bancos a razón
de US$ 210 millones/día, se transformó con el transcurrir de las semanas en un
movimiento de saldos casi normal.
Ocurre que, si bien los retiros continuaron, no sólo se redujeron hasta los
US$ 11,4 millones/día (un tercio del promedio visto en la semana previa) sino
que, incluso, aparecen tímidas señales de recuperación en el stock total de
estas colocaciones.
De hecho, tras haber tocado un mínimo de US$ 11.958 millones el miércoles 14
de diciembre, rebotaron hasta los US$ 11.966 millones dos días después, en el
contexto de ingresos que algunos vinculan con cuestiones impositivas [N. de R.:
el artículo 21 de la ley que reglamenta la aplicación del impuesto a los bienes
personales dispone que quedan exentos del cálculo los depósitos en moneda
nacional y extranjera] que incentivan a algunos ahorristas a regresar sus
dólares al sistema, aunque más no sea por algunos días.
Con todo, el saldo total se redujo en US$ 2878 millones desde la aplicación
intempestiva de nuevos controles a la compra de dólares (anunciados en vísperas
del último fin de semana de octubre, con todo lo que eso implica en el
imaginario del argentino promedio), por lo que retrocedió al nivel que mostraba
el 25 de febrero pasado, tras haber alcanzado un máximo de US$ 14.836 millones
48 horas antes del anuncio de las últimas medidas cambiarias.
Los datos surgen del balance monetario semanal que, con siete días de rezago,
difunde el Banco Central (BCRA), que preside Mercedes Marcó del Pont.
Precisamente esta funcionaria ya hace tres semanas que dio por superada la
corrida, aunque nada se le escuchó decir aún sobre sus consecuencias.
MENOS FACILIDADES PARA EXPORTAR
Una de ellas, ya señalada por La Nacion, es el aumento registrado en el costo
de los préstamos que los bancos conceden a los exportadores, que se venían
colocando a tasas inéditas por lo bajas y, ahora, en la mayoría de las entidades
se ofrecen a un costo que las duplica o triplica. "La liquidez en dólares de los
bancos se achicó a partir de un desplome en los depósitos en esa moneda que, por
su celeridad, puede considerarse un récord mundial de salida, pero sigue siendo
muy elevada en tanto y en cuanto los bancos no tienen aplicaciones suficientes
para esos dólares que, en la mayoría de los casos, siguen depositados como
encajes en el BCRA", detalló en un informe el Estudio Bein & Asociados.
Al analizar el fenómeno y sus consecuencias, esta consultora alerta sobre que
las líneas crediticias para prefinanciar exportaciones "que costaban 1,5% anual
antes de la corrida ahora se encarecieron hasta rondar el 3,5/4% anual". El
aumento llega porque muchos bancos reemplazaron los dólares que perdieron con
otros tomados del exterior mediante líneas repactadas con bancos corresponsales.
Claro que, mientras aquí pagaban menos del 1% anual por conseguir los
dólares, los que ahora "importan" les llegan a tasa Libor (interbancaria
londinense) más un punto y medio o dos, es decir, los obtienen del 2 al 3%
promedio, según la entidad.
Este ajuste de precios ayudó a que el crédito a exportadores se contraiga
3,2% en el último mes (el stock total de estas financiaciones cae de 9819
millones a 9570 millones de dólares en lo que va del mes), tal vez porque este
incremento llega en un momento muy inoportuno: cuando el peso tiende a
apreciarse cada vez más frente a otras monedas, por lo que se revela como un
costo extra más difícil de sobrellevar.
Y UN PESO QUE ¿YA PESA?
El propio BCRA debió ayer reconocer la tendencia a la apreciación del peso,
al dar a conocer su medición del tipo de cambio real multilateral (TCRM). Este
dato permite establecer que la moneda local se revalorizó otro 0,3% promedio en
noviembre, lo que, sumado a la apreciación del 0,8% registrada en octubre y la
del 4,2% de septiembre, muestra que resigna competitividad de manera acelerada.
Al difundirlo, el BCRA prefirió destacar que "en el período enero-noviembre
se observa una depreciación nominal del peso en relación con los tres socios más
representativos en el intercambio comercial: 9,9% con la zona del euro; 7,2% con
el dólar estadounidense, y 1,1%, frente al real".
Empero, ese beneficio tiende a diluirse si se considera que la inflación que mide el Indec acumula en el mismo lapso un 8,6% (no llega al 3% en Europa, es menor al 2% en EE.UU. y al 6% en Brasil), o directamente se convierte en una apreciación lisa y llana si los cálculos se hacen con el promedio de inflación que miden las direcciones provinciales de estadísticas..