Refiriéndose al creciente intervencionismo del Estado en la economía dice Revel: "Puesto que todo lo decide el poder político, las dificultades políticas se interpretan como victorias ganadas por unos malévolos adversarios de este poder, con la ayuda de comentaristas hostiles infiltrados en los medios de información". Y continúa: "Para hablar sin ambages, el Estado hipertrofiado se convierte en megalómano, y la megalomanía es la antesala de la paranoia". Luego sigue: "Para disimular su fracaso económico este poder se ve empujado a politizarlo todo, es decir, a prodigarse en contraataques, no por acción económica, sino por la intensificación de la acción política, recurriendo sobre todo a su servidor titular, la propaganda, que por vocación se lleva mal con la información imparcial. Descendemos unos peldaños más y aparece la tentación, por no decir una práctica moderada del despotismo, que acaba por instalarse en nombre de la salvación pública".

Estos párrafos seleccionados del libro de Revel parecen escritos para la Argentina actual. En efecto, todos los problemas económicos que surgen por las inconsistencias de la política económica son, para el Gobierno, conspiraciones de "corporaciones" en alianza con los medios de comunicación, los periodistas y los economistas. Por otro lado, como señala Revel, el Gobierno responde a los problemas económicos con acción política. De acuerdo con el jefe de la Unidad de Información Financiera, los medios pueden aterrorizar a la población difundiendo noticias que puedan aterrorizar a la población provocando retiro de depósitos masivos. Es decir, si el Banco Central (BCRA) emite a tasas del 35% anual, si retrasa el tipo de cambio real y se vislumbra una tarifazo, un retiro masivo de depósitos en defensa de los ahorros de la gente sería culpa de los medios que informan sobre el tema y no del Gobierno, que es el que genera las condiciones macroeconómicas para que se produzca una corrida.

POLÍTICAS REPRESIVAS

La respuesta del Gobierno ante las consecuencias negativas de su política económica no consistiría en corregir los errores en el campo de la economía, sino en meter presos, acusados de terroristas, a quienes ven el problema y lo informan.

José Sbattella, titular de la Unidad de Investigaciones Financieras (UIF), habla de evitar las manipulaciones del mercado. El mercado es un proceso por el cual la gente realiza sus transacciones. No es un lugar físico; es un proceso en el que intervienen millones de actores económicos.

Ahora bien, si el Gobierno manipula el tipo de cambio, los precios relativos, la política comercial, etcétera, distorsionando las variables, es un acto de política en defensa de la patria, y, por el contrario, si alguien señala su discrepancia con esas medidas y proyecta los resultados negativos de éstas, pasa a ser un terrorista de acuerdo con la nueva legislación.

Si yo afirmo que el Gobierno puso un corralito cambiario para forzar a la gente a quedarse en pesos y así aplicarle más fácilmente el impuesto inflacionario, paso a ser un terrorista por describir un proceso que afecta a los sectores más humildes, y eso merece la cárcel.

El razonamiento de Revel, 30 años más tarde, puede aplicarse a la política económica argentina. ¿Cómo? Uno puede esperar que las dificultades económicas que vayan surgiendo por la distorsión de precios relativos generadas por el Gobierno, más la política monetaria fuertemente expansiva del BCRA y un contexto externo no favorable tengan como respuesta medidas represivas desde la política y no desde la economía.

Ahora bien, es ampliamente conocido que los países crecen, se desarrollan y le brindan un mejor nivel de vida a su población cuando captan inversiones que crean más puestos de trabajo y mejoran la productividad de la economía. Dado que el Gobierno ha decidido que todo aquel que haga algo, o bien formule puntos de vista que van contra las ideas del Gobierno, puede ser acusado de terrorista, cae de suyo que será muy difícil conseguir inversiones de envergadura que aumenten la demanda de trabajo, la productividad y los salarios reales.

BATERÍA DE PRESIONES

Muy pocos se atreverán a invertir en un país en el cual, por decisión política, puede ser encarcelado por terrorista si sube los precios de sus productos, reduce la cantidad de personal o adopta alguna medida contraria a los deseos del Gobierno.

¿Puede la represión estatal cambiar las leyes de la economía? Si los medios de comunicación son silenciados, la información de los agentes económicos será asimétrica. Unos estarán mejor informados que otros para defender sus ingresos y patrimonios, pero las leyes económicas seguirán inmutables.

Moreno, con toda su batería de presiones, fracasó en frenar la inflación. Es más, a pesar de las medidas para frenar la fuga de capitales, de acuerdo con datos del BCRA, el retiro de depósitos en dólares continuó por lo menos hasta el 7 de diciembre. ¿Hasta dónde quieren llegar para darse cuenta de que su política fracasó?.