La biblia junto al calefón es una forma nuestra de expresarnos y la utilizamos muchas veces cuando no sabemos o no queremos darle el verdadero uso a cada cosa. Todo parece igual. Y lamentablemente con los retiradores automáticos de pezoneras (ACR) muchas veces ocurre algo parecido. ¿Cuál es su verdadero valor? O expresado de otra forma, ¿cuándo debería colocar ACR`s en mi instalación?
Para tratar de responder esta pregunta, deberíamos primero decir para qué sirven o fueron diseñados los ACR. Dado que los costos de mano de obra han tenido una participación cada vez más importante dentro de los costos totales de producción de leche, los ACR constituyeron una de las primeras propuestas comerciales de automatización tendientes a disminuir estos costos, mediante un incremento de la productividad de la mano de obra. Esta fue y es la principal razón al momento de decidir su colocación. Obviamente que de su buen uso vienen aparejadas otras funciones muy importantes, como el control del sobreordeño y todo lo que esto significa sobre el tiempo total del ordeño en una instalación y la salud mamaria de los animales.
Todos los ACR trabajan censando flujos de leche y sus tiempos, cortando el vacío cuando estos valores se ubican por debajo de parámetros preestablecidos, para luego retirar la unidad de ordeño. De la mano del avance tecnológico, estos ACR fueron evolucionando en el tiempo, encontrando hoy en día diverso modelos. Es posible que además de extraer pezoneras, se los pueda combinar con sistemas que controlan pulsaciones, niveles de vacío y demás. Son verdaderas joyitas.
Volviendo a la pregunta de si se justifica colocarlos en una instalación, la respuesta no depende necesariamente de sus prestaciones, que son indiscutibles, sino de la situación real de ordeño de cada tambo en particular: ¡cuántas unidades de ordeño pueden ser atendidas por cada ordeñador! Si por razones de rutinas de ordeño (largas o simplificadas), el operador no hace a tiempo a extraer las unidades antes de caer en sobreordeño, o se asignan menos unidades de ordeño por operador (lo cual significa colocar más gente en la fosa) o se evalúa la conveniencia de colocar ACR. La respuesta es así de sencilla.
Pero la colocación de ACR no necesariamente aumentará en forma marcada la eficiencia de la mano de obra (número de vacas ordeñadas por operario/hora) si no hay otras consideraciones que acompañen a un acortamiento del tiempo de rutina: diseño de las instalaciones para la entrada y salida de vacas, rutinas de ordeño más simples (si es posible), eliminación de ciertas prácticas (escurrido) u otras automatizaciones (distribución del alimento balanceado en las bateas, arreadores automáticos...). De nada vale tener operadores de brazos cruzados esperando a que las unidades sean extraídas por los ACR.
¿Esto puede servir para controlar parámetros de calidad de ordeño y evitar sobreordeño? Esto se controla con capacitación de la mano de obra y con mantenimiento del equipo de ordeño. Menos calefón... y más biblia. ¡Pensemos en sistemas!
Ing. Agr. Pedro Serrano
Coordinador ProCoInta
Programa de Capacitación para
Controladores de Instalaciones de Ordeño - INTA