Está claro que la tendencia de los últimos tiempos ha sido a la baja. Esta tendencia en lo que va del mes, no sólo no se ha detenido, sino que se ha pronunciado.

En estos días, el trigo blando (entrega diciembre) en Chicago ha revelado bajas de más del 3%; y en Europa las caídas se han aproximado al 2%.

Entonces, la pregunta es… ¿hasta cuándo la caída?

¿Acaso la oferta en esta campaña está dando sorpresas demasiado positivas? La realidad es que se aguarda, para el ciclo 2011/12 un incremento en la producción global del orden de 33 millones de toneladas respecto a la campaña previa.

La suba viene, básicamente, de los países de la ex Unión Soviética (Rusia, Ucrania y Kazajstán) y de la U.E. (Francia, Alemania y Reino Unido) También de Canadá y Australia.

De acuerdo al Consejo Internacional de Cereales (CIC), la producción de la U. E. es de 138,3 millones de toneladas, en tanto que Rusia y Ucrania de 58 y 21,5de toneladas respectivamente, en la actual campaña.

De esta forma se calcula que la producción mundial llegará a 681 millones de toneladas. Se trata de la tercera cifra más grande de la historia.

Y si bien el consumo, también, habrá de aumentar en el mundo, la noticia es que no lo hará en la proporción de la oferta productiva.

Se estima que el consumo llegará a 674 millones de toneladas.

Por lo tanto, los stocks mundiales crecerán nuevamente. El stock final representará un volumen similar al que necesita el mundo por el término de 110 días de consumo.

Los stocks serán más o menos de 202 millones de toneladas, el mayor nivel de los últimos 11 años.

Al peso de la relación stock-consumo se le agrega la adversidad proveniente de un mundo sujeto a las fuertes presiones financieras.

En este contexto, muchos países compradores dejan de lado sus tradicionales ofertas y buscan alternativas diferentes. Así la demanda ha modificado su dirección abandonando mercados de oferta como el de EE.UU, con la consecuente baja de precios para los trigos norteamericanos.

En este cuadro existe cierta certidumbre sobre el oscuro futuro de los precios que, a diferencia de los correspondientes a maíz y soja, está sometido a una oferta abundante en términos de las necesidades globales.

En este contexto poco alentador, el Estado argentino fogonea el desaliento. Y acentúa la baja de precios al tiempo que se patentiza la pérdida de oportunidad de ventas al exterior durante el año.

La asignación discrecional de permisos de exportación pronuncia las distorsiones en los precios e impide la formación de precios adecuados.

La discriminación que sufre el trigo ya hace ver sus agrios frutos: una producción de apenas poco más de 13 millones de toneladas. Este resultado -que quede claro- no es únicamente por la acción del clima. La responsabilidad proviene del plano político.