Durante el día de ayer estuvimos recorriendo varias “farms” del Estado de Illinois, donde las cosechadoras avanzan con rapidez, gracias al excelente tiempo que están disfrutando, con un calor superior a lo usual.
De las reuniones mantenidas con los “farmers” del lugar, surge la curiosidad que tienen por saber qué está pasando en América del Sur, sobre todo en la Argentina y en Brasil.
Está claro que ellos se dan cuenta de que están pasando un tiempo de bonanza, por los precios altos; pero al mismo tiempo, temen por el futuro. Es que saben que si los precios descendieran a un rango de u$s250-300 para el caso de la soja, gran parte de ellos no podrían mantenerse y, por ende, deberían vender sus propiedades.
Así las cosas, el mercado de arrendamientos está empezando a desarrollarse, sobre todo con los propietarios de pequeñas extensiones. En lugar de explotarlas, muchos se dedican a otras actividades ubicadas en las cercanías.
Por otra parte, saben muy bien que sus campos valen mucho.
Hace tan sólo tres años, la tierra costaba un 30% menos. Hoy un acre de campo bueno tiene un valor próximo a u$s10.000. Ello equivale a un precio de u$s24.000 por hectárea.
Nunca vieron un valor tan elevado como el actual, sin embargo no están dispuestos a desprenderse de la tierra, aunque se trate de pequeñas extensiones, ya que el mundo financiero se muestra sumamente riesgoso.
En un clima de optimismo para lo inmediato y de escepticismo para el futuro más lejano, los “farmers” se muestran conservadores, decididos a mantener los valores propios del Mid West, ligados a la familia agropecuaria y con una incipiente apertura a nuevas formas de organización en la producción.
El escepticismo surge de la convicción creciente de que EE.UU. ha emprendido un camino de retroceso, de difícil reversión. Y, así, los problemas en Europa más la preocupante depresión en el propio país, los obliga a mantenerse en alerta.
Hoy por hoy, las “farms” se mueven como empresas pequeñas sumamente integradas, donde se hace todo, incluso la cosecha. Este modo a operar les quita eficiencia y les exige un alto de grado de capital.
En todo el país, existen perspectivas pesimistas respecto a los rindes de maíz. Sin embargo, la situación es incierta ya que según la última novedad del USDA, habría mayores stocks a los esperados.
La cosecha del cinturón maicero amenaza con ser más reducida.
Hasta hace unos meses, se aguardaba una producción próxima a 340 millones de toneladas de maíz, pues la superficie sembrada era superior al promedio de las últimas décadas.
Pero, el USDA piensa distinto, hoy. El organismo espera una producción de 317,4 millones de toneladas, básicamente por la falta de humedad en el momento de polinización.
Respecto a la soja, el cuadro es incierto ya que, cada vez, está más cerca la cosecha de América del Sur.
Pese a todo, el ánimo es bueno ya que el tiempo de cosecha se presenta inmejorable.