La vista es magnífica.

Casi toda la superficie del maíz, todavía en pie, tiene el característico color ocre de precosecha.

Por lo que se aprecia, cerca de un 50 por ciento del maíz está cosechado.

La trilla de la soja, a primera vista, recién ha empezado.

El tiempo no puede ser mejor para las máquinas que se mueven raudamente, la mayoría con plataformas de maíz y las menos con equipo de soja.

Lo curioso es que todavía se ven algunos lotes de maíz tardío, claramente verdes. Pero, son más bien la excepción.

Todavía quedan las secuelas de haber pasado un tiempo de seca que ha dejado un ánimo especial en los farmers.

Vale esperar un comportamiento extremadamente conservador por parte de ellos.

La oferta de EE.UU. seguirá siendo fuerte. Y aunque para este país el sector agrícola no llega al 1% del PBI americano, la realidad es que la competencia sigue firme.

Este es un período de cosecha, por lo que cualquier movimiento en los valores está determinado en gran parte por ella.

Ayer estuvimos reunidos en el USDA con la gente que se encarga de predecir los tipos de cambio para cada moneda del mundo.

Allí estiman que el dólar continuará su camino de debilidad. Y que, además, la mayor parte de las monedas de Asia, sobre todo la de China, emprenderá un recorrido ascendente.

Este escenario, independientemente de lo que pueda surgir de los fundamentals, es positivo para los valores de los granos ya que en esta región se concentra la gran demanda.