Para quien es atacado, decir "estoy blindado" y seguir como si nada pasara es un error. Las protecciones ofrecen más oportunidades, otorgan más margen de maniobra y, sobre todo, conceden más probabilidades de escapar.

Hasta ahora el Gobierno se comporta como si tuviera una suerte de escudo milagroso, que le permite ni siquiera inmutarse ante las complicaciones del mercado internacional, que se profundizan lentamente. "La incógnita no es qué pasará el 23 de octubre, que ya lo sabemos, sino qué va a pasar el 24", dice un industrial que reconoce que para muchos sectores el escenario está mucho más complicado. "Si todo sigue como va, en los próximos meses tendremos procedimientos de crisis, suspensiones y cierres en varias textiles, que ya no sólo no puede competir con China, sino que quedaron afuera con Brasil; el aumento de los costos en dólares ya es insoportable", afirma otro fabricante.

Algunos sectores con más margen han comenzado a sufrir. Las automotrices en conjunto calculan que exportarán este año un mes menos de producción a Brasil. Una caída de al menos el ocho por ciento respecto de las previsiones. El mayor socio del Mercosur demanda menos y lo que compra, lo compra más lento, con la aplicación de licencias. "Por ahora se hicieron ajustes lo más leves posible, retirando los sábados y disminuyendo las horas extras; si todo sigue igual habrá suspensiones en los próximos meses", dijeron desde una terminal. Las subas de costos locales, afirman, ya las dejaron casi fuera de las ventas a Chile, para varios, el segundo mercado sudamericano.

Muchos se imaginan una devaluación, pero descuentan el inmediato paso a precios y salarios. "Por ahora el Gobierno insiste con toda clase de trabas a la importación: quise comprar computadoras para mi compañía y el vendedor, desesperado, me dijo que se las bloquearon en la Aduana y que necesitaría anotar en su CUIT algunas de mis exportaciones para liberarlas", contó otro empresario. Alguien que se ha reunido muchas veces con Guillermo Moreno se asombró hace días porque, dijo, encontró su despacho mucho más desordenado de lo que es habitual. Y creyó descubrir que en los últimos y difíciles tiempos había aumentado el número de imágenes religiosas.