El tratamiento de una ley para limitar la extranjerización de las tierras
rurales funciona como muestra de las dificultades en Diputados: mientras el
kirchnerismo, a pedido de Cristina, apura un plenario de comisiones para aprobar
el proyecto del Ejecutivo antes de las elecciones de octubre, el radicalismo y
el peronismo disidente insisten en que el debate recién comienza en el ámbito de
cada comisión. Cada uno con sus tiempos, y prácticamente con el único
intercambio limitado a las acusaciones cruzadas .
El ruralista radical Juan Casañas, presidente de la Comisión de Agricultura,
convocó a la primera reunión el martes pasado en la que se discutieron los
proyectos.
El kirchnersimo no dio quórum.
Lo peronista disidente y titular de Asuntos Constitucionales, Graciela Camaño,
llamó una semana antes a esa comisión con invitados que se expresaron en contra
del texto del Ejecutivo por considerarlo inconstitucional . Y advirtió que la
discusión demandará más expositores , sin urgencias electorales. De ese modo
fracasó el intento de Vilma Ibarra, aliada K y titular de Legislación General,
que convocó a un plenario frustrado a comienzos de mes para avanzar en un
dictamen que pudiera ser votado en el recinto antes del 23 de octubre . Agustín
Rossi, jefe de bloque K, acusó a la oposición de demorar el tratamiento.
Cristina Kirchner pidió su tratamiento tras el triunfo en las primarias y se
desató una pulseada por la imposición de la agenda. Desde el bloque oficialista
también adelantaron que, con el buen resultado del 14 de agosto, luego de las
elecciones generales buscarán prorrogar leyes clave para el manejo de la
economía (Emergencia Económica y el impuesto al cheque) y aprobar el Presupuesto
2012 .