Está claro que el aumento en la demanda de ciertos commodities, como los granos en general, la soja en particular y los minerales como el petróleo no responde a un fenómeno momentáneo, sino que deriva de cambios estructurales en la economía global.
El consumo en el mundo, en los últimos años, está siendo motorizado por la demanda que proviene de los países emergentes -sobre todo de Asia- que necesitan alimentos y otras materias primas por mejoras en el nivel de vida de su población.
El mundo ha pasado de un tramo a otro nuevo; un punto de inflexión se registra en la historia económica reciente.
A resultas de ello, el mundo asiste a una suerte de tendencia de la apreciación de los términos de intercambio. Desde hace unos pocos años, más claramente desde el año 2008, se registra un cambio en la demanda que se muestra estructural.
Ya no se puede hablar del debatido concepto de la CEPAL sobre el deterioro de los términos de intercambio, sino que, por el contrario, debemos hablar de la mejora de estos términos.
Por ello, nuestro país logra mayor cantidad de productos por cada tonelada de granos y subproductos que exporta. En suma: podemos tener mayor poder de compra de bienes de consumo masivo no alimenticios.
Pero a consecuencia de las políticas económicas internas, la inflación corroe el poder adquisitivo del dólar, a nivel local, lo que redunda en una menor competitividad para el sector industrial en general que podría profundizarse con la contracción mundial.
En este caso, asoma el fantasma de un período recesivo.
Sin embargo, en lo referente a la producción de granos, sus derivados y a los alimentos en general, hay que decir que la propia recesión mundial mantendrá al dólar como reserva pero en un bajo valor por lo que estos productos tendrán un aliciente adicional en el sostenimiento de sus precios.
Pero como dijo alguien, los árboles no crecen hasta el cielo. No deberíamos esperar que los valores suban por mucho tiempo más. Recordemos, por ejemplo, que la soja en el año 2009, cuando se pensaba que su precio era bueno, merodeaba un valor FOB de 380 dólares. Hoy está por encima de 500.
Los precios en dólares son altos para los commodities en general. Y podrían verse amortiguados por algunos problemas en los países emergentes derivados de un menor nivel de sus exportaciones.
Eso no quiere decir que el cambio estructural mencionado vaya a quedar desplazado. Simplemente significa que, en algún momento, la tendencia a la suba se verá quebrada.
Y a partir de allí, es posible que los precios busquen alcanzar un nivel alto, pero más reducido que el actual.