El aplastante triunfo de Cristina Fernández de Kirchner en las elecciones primarias obliga al campo a replantear su discurso y buscar líneas de consenso, de cara a un nuevo período en el que los empresarios del sector vislumbran una continuidad de gestión. Así lo manifestaron los hombres de los negocios agropecuarios y firmas de servicios vinculadas al campo durante la primera de las tres jornadas del congreso que organiza la asociación Aapresid en Rosario.

Hay que promover el diálogo con el Gobierno en estos cuatro años para poder aprovechar las oportunidades y hacer crecer a la Argentina, expresó Pablo Bullrich, del área agropecuaria del Banco Santander, para quien la inversión del sector se va a sostener frente a un escenario de otros cuatro años de kirchnerismo en el poder.

Si bien para algunos, la última carta en materia electoral no está echada, ya se abre un paraguas de reflexión y se nota un cambio de discurso. La sorpresa en la magnitud del resultado es el denominador común entre quienes sienten que estuvieron mirando otra película.

El Ministerio de Agricultura hizo muy bien las cosas en cuanto a las aprobaciones en tecnología, dijo el vicepresidente de Monsanto Argentina, Pablo Vaquero. Para el empresario, sin embargo, resta consolidar un modelo que permita abastecer el mercado interno y aprovechar las oportunidades de exportación.

Mientras algunos ponen reparos para confirmar una continuidad absoluta del modelo, para Vaquero parece prematuro pensar en ese sentido. Hay que ver cuál es la política agropecuaria que va a llevar adelante la presidenta, ante un eventual segundo mandato, advirtió.

Sergio Rodríguez, gerente general de DuPont Agro, indicó que las empresas miramos el largo plazo y no cambiamos radicalmente por situaciones coyunturales. Según destacó, las empresas atraviesan un marco parecido en los últimos ocho años. Ante la percepción de que no va a haber un cambio importante, deberíamos empezar a trabajar en los puntos de acercamiento más que en los que nos alejan, para construir algo diferente que permita promover las inversiones.

La principal crítica que perdura hoy a la política oficial sobre el campo es un control de los mercados de exportación de cereales, específicamente de trigo y maíz, que minimiza la puja de mercado y debilita la formación de precios, según los productores. De acuerdo a Sergio Conterjnic, director Ejecutivo de ArgenTrigo, que agrupa a la cadena del cereal desde la producción hasta la exportación, hoy hay una ecuación de pérdida, pero aún así, estamos abiertos al diálogo.

Más allá de la apertura de los mercados, queda en la memoria de productores y empresarios la disputa que enfrentó al campo y el gobierno por las retenciones móviles, en 2008, que tuvieron una vigencia de cuatro meses y llegaron a pesar sobre el poroto de soja con un 44% de tributo a la exportación. Lejos ya de ese escenario, desde las empresas dicen que las retenciones hoy no son el principal problema porque la producción argentina es tan competitiva que las resiste, indicó Bullrich, aunque destacó que sería deseable que no estuvieran.

Según los números del gerente de Marketing de Bayer CropScience, Luis Mogni, las empresas tuvieron un buen desempeño en los ocho años de kirchnerismo. De un mercado de agroquímicos que movió u$s 650 millones en 2003 se llegó a un volumen de u$s 1.600 millones al cierre de la campaña 2011. Aún así, dijo que tiene que haber señales políticas que promuevan la producción agroindustrial y para eso el modelo del diálogo es la mejor opción. El balance para DuPont es similar. En particular, nos fue bien. Nuestra compañía trabaja sobre una estrategia global que adaptamos a la coyuntura que tenemos, resumió Rodríguez.

La perspectiva empresaria está lejos de querer profundizar las diferencias con el Gobierno. La mesa de enlace, tras el resultado del domingo, no volvió a presentar la convocatoria a una protesta que se planeaba para estos días. Otro saldo de las elecciones del domingo.