Se estima que el fenómeno se dará durante los meses de octubre, noviembre y diciembre, en la mayor parte de Argentina. Y no sólo allí, también en el Sur de Brasil.

Por ahora, no se puede decir mucho, pero hay algún grado de alerta ya que esta región es vital para el suministro de soja.

Brasil, en rigor, ya está dando muestras de ausencia de lluvias. Es decir no resulta sólo una estimación. Es un dato concreto: si no mejoran las precipitaciones, la siembra de soja tendrá que superar escollos inusuales.

El último informe correspondiente a la oferta y la demanda del USDA fue elocuente. La primera no lograba correr con la velocidad de las segunda, con los consecuentes resultados en los stocks.

Y por ello, la fuerza arrolladora de los mercados financieros no logró voltear a los precios. El USDA trajo, sin quererlo expresamente, un gigante salvavidas de corcho.

El cuadro estrechez en la oferta y demanda mundial de granos forrajeros para la campaña 2011/2012, parece derramar, sobre el mercado sojero, un corriente de estímulo para la suba de precios. Producto del contagio.

A su vez, el cálculo de producción del USDA deja una considerable preocupación respecto a la cosecha en EE.UU. Ahora ha pasado a ser de 83,17 millones de toneladas, cuando antes era 87,77.

Esta baja, pone en situación de expectativa delicada sobre la oferta de América del Sur, que debe satisfacer todo lo que no puede dar el norte.

La firmeza de los precios, considerando un contexto económico brutalmente adverso por donde han debido pasar, no hace otra cosa que afirmar la convicción sobre un futuro optimista para los valores granarios.

Apenas los mercados bursátiles comienzan a serenarse, y recuperar buena parte del terreno perdido, las cotizaciones de la soja, como producto que hoy resulta de primera calidad para la reserva de valor, toma nuevos bríos.

Frente al proceso de huída de los inversores y ahorristas respecto al dólar (y otras opciones, fundamentalmente bursátiles), la soja adquiere, día a día, un papel de relevancia, que crece sin cesar.

Los fondos de inversión, tanto especulativos como de índices, están aprendiendo una lección: hoy por hoy, en un mundo de escasez, los valores de los granos tienen un piso más sólido respecto al que tenían hace unos años.