Desde hace un año, más o menos, el precio del maíz venía subiendo. Hasta que apareció, la semana pasada, el famoso reporte del USDA.

La baja de precios del maíz muestra con toda claridad la resistencia de la demanda a convalidar subas demasiado pronunciadas en los valores.

Frente a precios muy altos, los ganaderos de EE.UU. se vuelcan a otros granos para la ingesta de los animales. Cuando un insumo se pone demasiado caro, obviamente, se busca un sucedáneo.

La puja por maíz por parte de la industria del etanol también se amortigua.

Cuando el proceso de suba de precios se fue acentuando, buena parte de la demanda de maíz fue siendo reemplazada y, así, ella fue quedando en menor posición a la que se podía proyectar en forma lineal.

Por eso, cuando pocos lo podían sospechar, los datos sobre los stocks trimestrales pasaron de 84,40 millones de toneladas a 93,20 millones. Una mejora de 8,80 millones de toneladas. Todo un número… ¿no? Esto es lo que el USDA ha revelado días atrás.

Respecto a la expectativa de oferta, el USDA no cedió a la sospecha de que la superficie sembrada habría de disminuir como resultado de los graves problemas climáticos.

El organismo informó el jueves pasado que el área de siembra sería de 37, 40 millones de hectáreas, es decir prácticamente el mismo número dado a conocer en el anterior reporte.

Y si bien, las condiciones climáticas han mejorado notablemente, existen razones para poner en duda este cuadro ya que los daños, en buena parte, habrían sido irrecuperables.

Algunos analistas entienden que la superficie debería haber bajado cerca de 500 mil hectáreas, al menos dadas las inundaciones registradas, básicamente por desbordes de los rios Missisipi y Misuri.

En vista de ello, es probable que el USDA revise su última estimación y, en consecuencia, baje los niveles de producción proyectados.

Imagínense cómo se comportan los fondos en este cuadro de incertidumbre. Y, por ende, cómo bajan los precios.

Por la sorprendente noticia, el mercado ingresó en una suerte de shock y, dada la posición tan comprada, de especuladores tradicionales, la acción de éstos fue la emisión de órdenes de venta.

Con una posición comprada, lógicamente, la respuesta ha sido salir tan pronto como se pueda y, así, fue que los precios se derrumbaron.

En este cuadro no deberíamos olvidar que los mercados ajustan a la baja y que luego de hacerlo buscan un nuevo equilibrio que pude estar por encima del piso a donde cayeron.

Por ello, no sería lo más prudente asegurar que los precios seguirán cayendo mucho. Por el contrario, puede venir alguna revancha. En algún momento, más próximo de lo que podríamos imaginar.