Cuatro cosas están afectando a los precios en el presente.

En primer lugar, la presión financiera que viene de Europa se hace sentir con fuerza. Con Grecia a la cabeza, el cuadro financiero está sumergido bajo una ola de temor que convierte al mercado granario en un mundo de altibajos.

Este esquema es caldo de cultivo para la volatilidad que pueden imprimir los fondos en los precios.

Pese a ello, los operadores están persuadidos de que el valor del dólar, con vaivenes, seguirá su recorrido descendente. La moneda que seguiría mejorando es el yuan de China. Ello augura un mediano plazo alentador para los precios.

En segundo lugar, está la cuestión del bio-combustible. La presión derivada de algunos sectores de la economía norteamericana que quieren una baja en el subsidio para el etanol fogonea el pesimismo en los valores. Pero, la realidad es que por ahora no hay nada.

El tercer aspecto a tener en cuenta viene del clima en EE.UU.

Después de la mala racha, ahora las condiciones climáticas en Norteamérica son alentadoras. Las fuertes lluvias han quedado atrás y la temperatura se ha elevado. En consecuencia, los problemas de humedad están desapareciendo.

De esta forma, los cultivos de maíz y soja se desarrollan con normalidad y el temor por una drástica baja en la producción de la cosecha gruesa se disipa.

Sin embargo, no debemos perder de vista que la situación de esta campaña es más comprometida dadas las demoras en las siembras.

Con la siembra tardía de este año, la floración del maíz será a fin de julio es decir cuando el calor aprieta. Algo similar ocurriría con la soja.

Por ello, el riesgo climático que azota la producción de la soja y el maíz es mayor en esta campaña.

Finalmente, hay que destacar, como cuarto elemento, al papel que está cumpliendo China, el mayor importador mundial de soja.

Últimamente ha reducido sus compras. En principio, esta baja sería la consecuencia de su política antinflacionaria que ha acentuado los controles gubernamentales sobre la industria alimenticia; y ello ha desalentado la demanda de commodities.

Estos cuatro elementos, fundamentalmente, dan marco a un mercado más adormecido. En este contexto, es lógico que se registren bajas.

Sin embargo, la tendencia de mediano plazo sigue siendo alentadora.