Si de maíz se trata, todo lo que sucede en EE.UU. es más que relevante para la formación de su precio. Los números lo demuestran: sólo la producción de este país suele representar cerca de un 35% de la mundial.

Este año iba a ser el año de la recomposición de stocks en EE.UU. Pero la cruda realidad está marcando otra cosa. Bastante diferente.

Si bien los granjeros norteamericanos saben muy bien que la relación de precios entre maíz y soja es, en la actualidad, muy favorable a este cereal, la verdad es que no podrán aumentar la producción del cereal como pensaban.

Vale hacer una acotación al margen: la relación soja/maíz en el promedio de los últimos quince años ha sido de 2,40 a 1. Hoy ésta se ubica en el orden de 1,70 a 1. Esta era la oportunidad para los norteamericanos.

Lamentablemente para ellos, la taba no está cayendo en el lado al que apuestan.

A las pruebas hay que remitirse. Grande ha sido la sorpresa entre los operadores: la estimación sobre el stock de maíz norteamericano, por parte del USDA, ha quedado reducido.

Las inundaciones y el exceso de humedad son la razón de esta baja. El atraso en las fechas de siembra más las pésimas condiciones climáticas (demasiadas lluvias en el medio oeste y sequía en el sur) terminaron por despertar al USDA y, así, éste debió reconocer la caída productiva que se viene.

La proyección revela un área sembrada de maíz de 36,70 millones de has. Hace un mes se hablaba de 37,31 millones.

A su vez calcula una menor superficie cosechada, ya que se estima un 92% de lo implantado.

Se proyecta una cosecha de 335,6 millones de toneladas. Esta cifra está por debajo del número de 343 millones que se estimaba.

Ello hace prever una ajustada relación stock/consumo del grano norteamericano.

Y si bien para el mundo se calcula un incremento de la producción también se estima un aumento en la demanda.

Respecto a la demanda es fuerte la presión por la expectativa que abre la llamada "guerra de divisas".

Como el dólar caería algo más todavía y el yuan mejoraría su posición relativa, la demanda tendría un soporte adicional.

En este encuadre, lo malo para EE.UU. es bueno para la Argentina. Porque este es un juego de suma cero.

Es de esperar que no perdamos este tren.